De demonios varios

Hoy siento como si algunos de mis demonios regresaran, cual fantasmas, a perseguirme. Es una sensación similar a la de estar en un sueño, intentando despertar, pero sin lograrlo. Como querer correr en el agua.

Hay un ciclo que debo cerrar por completo y sé que tal vez no lo logre nunca. Estos días tuve esa sensacion más fuerte aún y sólo escuché una canción que lo trajo a mi mente. No pude contener el llanto. Por eso es que me espanta la manera en que vaya a reaccionar cuando llegue el momento. Es inevitable. Pero sé que no quiero caer en el círculo que veo a lo lejos, un círculo vicioso de nostalgia infinita, de tallar la sal en la herida de manera constante, continuada. Quizás soy egoísta. Pero el duelo del día a día se ve muy distinto al que yo he llevado. Y no puedo evitar el miedo a caer y caer, cuando creía haberme levantado.

Persona non grata

Por azares del destino, de esos que está llena la vida, conocimos hace poco a Fabio Wuytack. Fabio está terminando los últimos detalles de su producción Persona Non Grata. Este documental trata sobre la vida de su padre, Francisco Wuytack, quien fuera un sacerdote revolucionario en la Venezuela de los años 60 y 70. Sacerdote con un sentido social real, que vivía en las favelas de Caracas y ayudaba a la gente a organizarse, a trabajar para mejorar sus casas o su forma de vida y para demandar al gobierno algo tan básico como drenaje o educación pública, fue expulsado de Venezuela por el primer gobierno de Rafael Caldera y después por el de Carlos Andrés Pérez. Fabio cuenta que el padre Francisco regresó a Bélgica, donde organizó a los trabajadores del puerto y como resultado de un huelga, lo expulsaron de la iglesia católica. Estuvo también involucrado con diversos movimientos sociales en Centroamérica, bajo el ideal de revolucionar las conciencias. Y bueno, por lo que sabemos, conoció a Helena, la madre de Fabio en España, en alguna protesta social. Hay una entrevista interesante que se le hace en este sitio.

Con un sentido social exhacerbado y un interés real en ayudar a la gente, este ex-sacerdote tiene una historia digna de contarse. Me encantó el documental. La manera en que se entrelaza la historia con lo que actualmente está pasando. Francisco Wuytack ha regresado a Venezuela, invitado por el presidente Chávez, y ha montado su exposición “Romper Fronteras.”

Es a mi parecer muy interesante la visión que tiene este belga sobre la realidad latinoamericana. Y ha sido un placer conocer a Fabio, quien sin duda heredó de su padre esa pasión por los temas sociales, su interés por hacer una diferencia entre la pobreza que acosa a grandes extensiones de nuestro continente. Si tienen interés en conocer el trabajo de Fabio, aquí su página. Y si ven en alguna sala de cine de arte el documental titulado Persona non grata, no dejen de verlo.

Yo no lo sé de cierto…

¿Porqué será que la gente necesita encasillar, clasificar, tipificar y juzgar? ¿De dónde nos viene esa necesidad por ponerle etiquetas a todo? ¿Porqué será que nos empeñamos en juzgar lo que no conocemos? Será tal vez porque no nos atrevemos a creer que la realidad puede ser muy distinta a lo que entendemos (o alcanzamos a entender). Pero bueno, ¿porqué hacer las cosas fáciles, si pueden ser tan complicadas, no? No entiendo bien. Pero supongo que todos los que abrimos un blog, nos exponemos a que cualquiera venga a juzgarnos por lo que dejamos ver en unas cuantas líneas. Es la parte agridulce.

He mirado a estas horas muchas cosas sobre la tierra
y sólo me ha dolido el corazón del hombre.
Sueña y no descansa.
No tiene casa sobre el mundo.
Es solo.
Se apoya en Dios o cae sobre la muerte,
pero no descansa.
El corazón del hombre sueña
y anda solo en la tierra
a lo largo de los días, perpetuamente.

Es una mala jugada.

Jaime Sabines

Sint Niklaas (o de los globos de Santa Claus…)

El fin de semana nos enteramos de un evento muy entretenido en el pueblo de Sint Niklaas, a media hora de Amberes. Se trataba de una exhibición de globos aerostáticos (bueno, esos de aire caliente, enormes). Nos dijeron que habría algo así como 40 globos de forma “normal” o tradicional y que habría otros tantos de formas diversas. A mi me emocionó la idea porque nunca había estado cerca de un globo aerostático. Bueno, los había visto pero en el aire, no antes de que despegaran.

Pues ahí vamos, el domingo por la tarde, mi Gallito y yo, con Juan Carlos, Rossane, Paul, Leni y un amigo de ellos cuyo nombre no recuerdo. Vimos como se levantaban dos globos enormes y amarillos, feos de a madres. Y eso era como que la prueba. De repente, entre que probaba unas smollen bollen (o algo así… unas maravillosas y engordadorsisimas bolas de masa frita cubiertas con azúcar glass) y nos echábamos unas crepas de nutella (bien nutritivos), ah y todos cubiertos del aire helado, pues bueno, mientras todo esto pasaba, nos anuncia en este idioma extraño que es el neerlandés, que pues el viento estaba demasiado fuerte y que no podían subir los globos ¡porque llegarían en 15 minutos al aeropuerto de Deurne! Y pues eso según, representaba un peligro para la aviación belga (uy si…). El caso es que, por razones reales o por la paranoia de extremo control de esta gente, no iban a levantar los globos. Pero… ¡los iban a inflar para que los vieramos! YEEII

Y empezaron a inflarlos… y apareció en una versión de casi 30 metros:

Van Gogh

un Van Gogh…

solecito

… un solecito rockeron…

Tortuga favorita

…una tortuga increíble (mi favorita)…

Gaitero

… un gaitero gigante (este era como de 55 m)…

Payasito

… un payaso!

Molino

… un molino!!!

Gallo de colores

y un gallito increíble!!!!!

Chequen el tamaño de la gente a lado de los globos… se veían chiquitititos y los globos se veían enooormes y la verdad, se veían increíbles cuando les iluminaban por dentro para calentar el aire y que pudieran inflarse… una llamarada inmensa se prendía así como muy chistosón.

Los que me conocen ya se imaginarán como brincaba yo con la emoción. Me gustó mucho… lástima que no los pudimos ver volar. Pero no deja de ser una bonita experiencia, esta de ver los globos en el pueblo de Santa Claus, en traducción del nombre del pueblo… lindo,no?

Working things out…

Han pasado muchas cosas en estos días, en estas semanas. Y la verdad es que he estado pensando mucho en lo necesario que es el desarrollo integral de una persona. Uno no puede sólo tener completa una parte de su vida, porque las otras reclaman atención también. Y lo importantísimo que es que tu pareja reconozca eso también y te apoye. Cuando uno no se desarrolla de manera integral, definitivamente se siente frustrado. Quizás más que frustración, es un sentimiento como de estar incompleto.

Eso me ha estado pasando últimamente. Mi desempleo me ha hecho sentir cero productiva y esto de sentirme medio inútil y pasiva… no es lo mío. Si bien he aprendido mucho sobre cocina y he disfrutado inmensamente los beneficios de tener disponibilidad de horario, la verdad es que mi historia y mi imaginario personal me demandan estar ocupada, ser productiva, trabajar en lo que me gusta y en lo que creo. Y a pesar de los proyectos no han faltado, hay dos elementos que les restan motivación o incentivos: la falta de ingreso y la falta de interés externo en los proyectos. Siempre he estado sumamente ocupada. Me encanta vivir envuelta en mil y un pendientes y proyectos. Pero los proyectos siempre han sido complementarios a una actividad principal. Y ahora esa actividad ha faltado. Y siento que los proyectos no son suficientes. Encontrar trabajo de este lado del charco ha resultado una empresa complicadísima. La competencia ha sido mucha y a eso se le suma mi nacionalidad y la dificultad de conseguir permiso de trabajo aquí. Después de vueltas muchas a la oficina del Ministerio de Trabajo de la zona en la que vivo (porque, han de saber, hay tres: el de la zona de Wallonia, el de la zona de Vlanderen y el de Bruselas… ah! no, cuatro! también está el Federal…), bueno después de ir al que me correspondía a preguntar mis dudas, llevar papeles, y buscar la mejor manera de trabajar de manera legal… me negaron el permiso de trabajo. ¿Razón? la lógica va algo como que mi permiso de residencia depende del de mi esposo. Y como éste no es permanente, pues no pueden darme permiso de trabajo.

Más allá de la lógica (o no) del asunto, o de los sentimientos encontrados que podría haberme generado, me alegra la decisión que hemos tomado. Y las opciones que han surgido: Regresamos a Mexico. Y regresamos cargados de buena vibra, conscientes de que se siente muy bien que tu país represente buenas oportunidades para tu desarrollo personal, laboral y de pareja. Y bueno, sin duda los cambios de este año, sumarán muchos al final. Pero creo que ahora sí lograremos la estabilidad que buscamos, el ambiente que queremos y la calidez que sólo te puede dar el lugar al que perteneces. Y estoy feliz de que como siempre, mi Gallito y yo, seamos un buen equipo que sabe jalar parejo…

Así que México… ¡¡allá vamos!!