July 13, 2007
Croatian weddings: Luka i Tanja
Sábado 7 de julio
Cuando despertamos, nuestros anfitriones estrella ya estaban listos para ofrecernos una serie de viandas deliciosas como desayuno. Sin embargo, la tradición, según Tvrtko, era tomar un trago de rakija antes de comenzar. Casi mueroooooo…sin nada en el estómago y con un trago de alcohol sumamente fuerte y a mi paladar inexperto, sin sabor…ahhh!! Después comimos algo de jamón, chorizo (o algo similar al chorizo español), queso y pan. La plática fue muy cálida y se nos empezó a pasar el tiempo.
Alex había llegado ya a la ciudad. Alex es también compañero de LSE, originario de Austria y muy amigo de Luka. Cuando llegamos al centro de la ciudad, Luka nos esperaba con la banda de españoles y Alex. En cuanto nos vió sólo dijo algo como “Ok, now you are together… off I go to get married!” jijiji divino. Recuerdo que las calles estaban llenas de una fuerza especial de la policía. Unos bombones de casi dos metros de alto, musculosos y de tez clara casi todos de ojo claro también. Igualitos a nuestros polis mexicanos. Todos estaban armados y con escudos antimotines. Era el día de la marcha del orgullo gay en Zagreb, ciudad sumamente conservadora donde todavía esta marcha, causa enfrentamientos. Yo ya no supe que pasó. El grupo se despidió y cada quien tomó la ruta que le convenía: algunos fueron a turistear, otros a comprar regalos y yo me fui con Mika a que nos peinaran.
Para las 4.30 pm ya todos estabamos listos y engalanados para irnos a la ceremonia nupcial. Luka nos había pedido estar frente a la iglesia a las 5.30 aunque la boda empezara a las 6. Pasamos por Alex al hotel y a los pocos minutos estabamos frente a una pequeña iglesia muy mona. Había otra boda antes y otra después. En un clima calidísimo de alrededor de los 30°, era el día de la suerte 7.7.7 y todo mundo quería casarse. Luka llegó poco antes que la novia. Fue por ella a la camioneta de donde se bajaría, radiante. Eran una pareja definitivamente hermosa. Pasearon saludando a sus amigos hasta que el sacerdote salió haciendo señas de que corrieran a casarse!!
La ceremonia fue algo como expréss. Croacia es el único país del que tengo conocimiento donde la cermonia religiosa equivale a la ceremonia civil. Así que por su conveniencia, muchas parejas deciden tener una sola ceremonia religiosa que ya tiene validez civil, además de que se les da a escoger entre una ceremonia tradicional y un servicio fast-track. Nuestros amigos optaron por el fast track, ya que muy creyentes no son. Sobra decir que no entendí nada. Sólo intenté aprenderme el felicidades en croata, que para mí sonaba como chestitam pero que se escribe čestitam. Lo fui pronunciando en voz baja mientras estaba en la fila para felicitar a los novios y a sus papás.
El siguiente paso sería un pequeño restaurantito en una linda zona residencial de Zagreb. El lugar era pequeño. La boda no era más grande de unas 70-80 personas. Estuvimos un rato en la terraza, platicando con Romana, la prima de Luka. Una señora encantadora y divertida que nos presentó los cuatro tipos de rakija que habría en la boda, todos cortesía de la familia de la novia. Con esto me refiero no a que ellos los pagaron, sino a que ellos hicieron la rakija: nuez, ciruela, uva y hierbas. Al tomar el primero Gallo voltea y nos dice “with five of these, you are dead” a lo que Alex respondió “there? where? absolutely drunk?” Y se convirtió oficialmente en el chiste de la noche, todos preguntándonos “are you there already?” La rakija debo confesar, no fue mi hit. Sólo el de nuez y porque tenía un sabor más o menos dulce. Más tarde, sin embargo, nos presentarían con la rakija estrella: la de miel. Sobra decir que todas las rakijas tenían un nombre en croata que me parece difícil reproducir.
El estilo de fiesta que siguió merece ser reproducido. Me encantó. Se sirvieron las entradas de la cena, sin embargo, a éstas no siguió el primer plato. Siguió una sesión de baile, convivencia y tragos. Nos llamaron a nuestros lugares cuando la sopa llegó. Terminamos la sopa y siguió otra sesión similar de bailongo, platicadita en la terraza y más tragos. Y así fuimos intercalando la comida con la bailada y la bebida. Es una estrategia perfecta para que todo mundo aguante vivo la mayor parte de la fiesta. Como bebidas, además de la ya mentada rakija, debo resaltar el gemisht: el vino blanco con agua. Así como suena de wakele a primera vista, no lo era para nada. Al contrario. Resultó ser una bebida sumamente fresca y suave. Muy rico. Cabe resaltar que el vino blanco también provenía de la cava de los padres de la novia: hecha por ellos, por sus viñedos y en su casa. WOW.
Nuestros compañeros en la mesa eran Alex, Željka y Marijan. Un poco más lejos estaba Ogi. Resultamos buen equipo de desmadre y todos le entramos parejo a la rakija. Los meseros empezaron a cansarse de traernos pequeños vasitos con el licorcito y optaron por dejarnos las botellas en la mesa. Y cuando probamos la rakija de miel… no fue una botella, fueron muchas las que fluyeron. Željka y Marijan (a quien le cueste trabajo pronunciar esto, pueden hacer lo que yo y decirles Ericka y Mariano) son una pareja encantadora que tiene diez años de novios. Amenos, agradabilisimos y gente que me alegro mucho de haber conocido.
La bailada fue algo distinto. Primero por el pop yugoslavo de cuya existencia nunca en mi vida me había enterado. Y después por las expectativas de que Gallo y yo bailaríamos como trompos toda la noche. Ja. La verdad que fue divertido. Los novios decidieron no sólo bailar toda la noche (y hay pruebas que atestiguan que Luka si baila!) sino que en cada pausa cómico-mágica-musical, hacían un juego a sus amigos donde ponían a prueba que tanto los conocían. El que me gustó más (quizás porque le entendí) fue uno donde había que contar anécdotas de los novios. Alex contó una buenísima en que un malentendido cultural ocasionó que Luka terminara diciendo en un debate “No one is going to fuck me” y Alex respondiera “Oh, I am so sorry Luka!!” Esa anécdota se llevó la noche.
Tuvimos oportunidad de conocer a los hermanos de los novios y platicar con ellos. Fascinantes. Y conocer a parte de la familia, como primos y primas o amigos de la infancia. Todos y cada uno fueron amables, simpatiquísimos y sonrientes. Todos hicieron juntos un trabajo maravilloso en hacernos sentir como en casa, bien recibidos y muy agusto. Tanto que el sol salió y no teníamos intenciones de irnos a ningún lado. La fiesta siguió, entre comida, bebida y baile, hasta las 6.30 am. El alcohol había fluido y más de uno “was there and back again… or only there”. Yo renuncié a seguir comiendo y me perdí de probar el gulash que dicen estaba buenérrimo. Pero no hay queja alguna. La boda fue sinceramente linda. Cada vez que intentaba hablar con Luka se me hacía un nudo en la garganta. De emoción, de nostalgia, no sé… pero fue parte de todos los sentimientos que me inundaban. Mi Gallito la pasó igualmente bien. Los dos estabamos felices y los dos quedamos muy contentos de haber participado en ese evento. Lo único no tan feliz era que mi Gallito tenía que irse a la 1.30 pm porque tenía que estar en Dinamarca para comenzar un laboral entrenamiento. Pero todavía nos quedaban un par de horas para dormir…o bailar… antes de enfilarnos hacia el aeropuerto…
P.S. Fotos en la siguiente entrega…
Filed by achaidez at 11:23 am under Travesías
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