Croatian weddings: Luka i Tanja

Sábado 7 de julio

Cuando despertamos, nuestros anfitriones estrella ya estaban listos para ofrecernos una serie de viandas deliciosas como desayuno. Sin embargo, la tradición, según Tvrtko, era tomar un trago de rakija antes de comenzar. Casi mueroooooo…sin nada en el estómago y con un trago de alcohol sumamente fuerte y a mi paladar inexperto, sin sabor…ahhh!! Después comimos algo de jamón, chorizo (o algo similar al chorizo español), queso y pan. La plática fue muy cálida y se nos empezó a pasar el tiempo.

Alex había llegado ya a la ciudad. Alex es también compañero de LSE, originario de Austria y muy amigo de Luka. Cuando llegamos al centro de la ciudad, Luka nos esperaba con la banda de españoles y Alex. En cuanto nos vió sólo dijo algo como “Ok, now you are together… off I go to get married!” jijiji divino. Recuerdo que las calles estaban llenas de una fuerza especial de la policía. Unos bombones de casi dos metros de alto, musculosos y de tez clara casi todos de ojo claro también. Igualitos a nuestros polis mexicanos. Todos estaban armados y con escudos antimotines. Era el día de la marcha del orgullo gay en Zagreb, ciudad sumamente conservadora donde todavía esta marcha, causa enfrentamientos. Yo ya no supe que pasó. El grupo se despidió y cada quien tomó la ruta que le convenía: algunos fueron a turistear, otros a comprar regalos y yo me fui con Mika a que nos peinaran.

Para las 4.30 pm ya todos estabamos listos y engalanados para irnos a la ceremonia nupcial. Luka nos había pedido estar frente a la iglesia a las 5.30 aunque la boda empezara a las 6. Pasamos por Alex al hotel y a los pocos minutos estabamos frente a una pequeña iglesia muy mona. Había otra boda antes y otra después. En un clima calidísimo de alrededor de los 30°, era el día de la suerte 7.7.7 y todo mundo quería casarse. Luka llegó poco antes que la novia. Fue por ella a la camioneta de donde se bajaría, radiante. Eran una pareja definitivamente hermosa. Pasearon saludando a sus amigos hasta que el sacerdote salió haciendo señas de que corrieran a casarse!!

La ceremonia fue algo como expréss. Croacia es el único país del que tengo conocimiento donde la cermonia religiosa equivale a la ceremonia civil. Así que por su conveniencia, muchas parejas deciden tener una sola ceremonia religiosa que ya tiene validez civil, además de que se les da a escoger entre una ceremonia tradicional y un servicio fast-track. Nuestros amigos optaron por el fast track, ya que muy creyentes no son. Sobra decir que no entendí nada. Sólo intenté aprenderme el felicidades en croata, que para mí sonaba como chestitam pero que se escribe čestitam. Lo fui pronunciando en voz baja mientras estaba en la fila para felicitar a los novios y a sus papás.

El siguiente paso sería un pequeño restaurantito en una linda zona residencial de Zagreb. El lugar era pequeño. La boda no era más grande de unas 70-80 personas. Estuvimos un rato en la terraza, platicando con Romana, la prima de Luka. Una señora encantadora y divertida que nos presentó los cuatro tipos de rakija que habría en la boda, todos cortesía de la familia de la novia. Con esto me refiero no a que ellos los pagaron, sino a que ellos hicieron la rakija: nuez, ciruela, uva y hierbas. Al tomar el primero Gallo voltea y nos dice “with five of these, you are dead” a lo que Alex respondió “there? where? absolutely drunk?” Y se convirtió oficialmente en el chiste de la noche, todos preguntándonos “are you there already?” La rakija debo confesar, no fue mi hit. Sólo el de nuez y porque tenía un sabor más o menos dulce. Más tarde, sin embargo, nos presentarían con la rakija estrella: la de miel. Sobra decir que todas las rakijas tenían un nombre en croata que me parece difícil reproducir.

El estilo de fiesta que siguió merece ser reproducido. Me encantó. Se sirvieron las entradas de la cena, sin embargo, a éstas no siguió el primer plato. Siguió una sesión de baile, convivencia y tragos. Nos llamaron a nuestros lugares cuando la sopa llegó. Terminamos la sopa y siguió otra sesión similar de bailongo, platicadita en la terraza y más tragos. Y así fuimos intercalando la comida con la bailada y la bebida. Es una estrategia perfecta para que todo mundo aguante vivo la mayor parte de la fiesta. Como bebidas, además de la ya mentada rakija, debo resaltar el gemisht: el vino blanco con agua. Así como suena de wakele a primera vista, no lo era para nada. Al contrario. Resultó ser una bebida sumamente fresca y suave. Muy rico. Cabe resaltar que el vino blanco también provenía de la cava de los padres de la novia: hecha por ellos, por sus viñedos y en su casa. WOW.

Nuestros compañeros en la mesa eran Alex, Željka y Marijan. Un poco más lejos estaba Ogi. Resultamos buen equipo de desmadre y todos le entramos parejo a la rakija. Los meseros empezaron a cansarse de traernos pequeños vasitos con el licorcito y optaron por dejarnos las botellas en la mesa. Y cuando probamos la rakija de miel… no fue una botella, fueron muchas las que fluyeron. Željka y Marijan (a quien le cueste trabajo pronunciar esto, pueden hacer lo que yo y decirles Ericka y Mariano) son una pareja encantadora que tiene diez años de novios. Amenos, agradabilisimos y gente que me alegro mucho de haber conocido.

La bailada fue algo distinto. Primero por el pop yugoslavo de cuya existencia nunca en mi vida me había enterado. Y después por las expectativas de que Gallo y yo bailaríamos como trompos toda la noche. Ja. La verdad que fue divertido. Los novios decidieron no sólo bailar toda la noche (y hay pruebas que atestiguan que Luka si baila!) sino que en cada pausa cómico-mágica-musical, hacían un juego a sus amigos donde ponían a prueba que tanto los conocían. El que me gustó más (quizás porque le entendí) fue uno donde había que contar anécdotas de los novios. Alex contó una buenísima en que un malentendido cultural ocasionó que Luka terminara diciendo en un debate “No one is going to fuck me” y Alex respondiera “Oh, I am so sorry Luka!!” Esa anécdota se llevó la noche.

Tuvimos oportunidad de conocer a los hermanos de los novios y platicar con ellos. Fascinantes. Y conocer a parte de la familia, como primos y primas o amigos de la infancia. Todos y cada uno fueron amables, simpatiquísimos y sonrientes. Todos hicieron juntos un trabajo maravilloso en hacernos sentir como en casa, bien recibidos y muy agusto. Tanto que el sol salió y no teníamos intenciones de irnos a ningún lado. La fiesta siguió, entre comida, bebida y baile, hasta las 6.30 am. El alcohol había fluido y más de uno “was there and back again… or only there”. Yo renuncié a seguir comiendo y me perdí de probar el gulash que dicen estaba buenérrimo. Pero no hay queja alguna. La boda fue sinceramente linda. Cada vez que intentaba hablar con Luka se me hacía un nudo en la garganta. De emoción, de nostalgia, no sé… pero fue parte de todos los sentimientos que me inundaban. Mi Gallito la pasó igualmente bien. Los dos estabamos felices y los dos quedamos muy contentos de haber participado en ese evento. Lo único no tan feliz era que mi Gallito tenía que irse a la 1.30 pm porque tenía que estar en Dinamarca para comenzar un laboral entrenamiento. Pero todavía nos quedaban un par de horas para dormir…o bailar… antes de enfilarnos hacia el aeropuerto…

P.S. Fotos en la siguiente entrega…

Exhilarating Croatia: el comienzo

Conocí a Luka en Londres, estudiábamos el mismo programa de maestría en LSE. Se convirtió en uno de mis mejores amigos dentro de mi año fuera de casa y lejos de todo lo conocido. Y un apoyo enorme. Muchas pláticas y coincidencias nos fueron uniendo, a pesar de las obvias diferencias entre México y Croacia. Luka siempre hablaba de su país y de sus amigos con una sonrisa. Y por alguna razón siempre decía “cuando vayas…conocerás a tal o cual persona…verás que cultura del café tenemos…verás que buenos chocolates puedes conseguir…verás…” Y siempre se quedaron como pláticas sumamente interesantes, intercambios culturales buenísimos.

Luka no pudo ir a mi boda por la distancia entre nuestros países y todo lo que eso implica. Pero manteníamos la idea de vernos después de Londres, en algún momento. Yo creí que no podría ir a su boda tampoco, por todo lo que este inicio de año trajo consigo para mí. Sin embargo, mi Gallito sabía lo importante que sería para mí, lo bueno que sería para ambos. Y fue así que un día decidimos, sin más, lanzarnos a la boda de Luka y Tanja, en Zagreb, Croacia.

Viernes 6 de julio.

Salimos de casa Antpuerquiana a las 6.30 am… teníamos que estar en Colonia a las 8.30 am para tomar el avión que nos llevaría a Zagreb. Adormilados y medio despertando nos subimos al auto. Yo no podía creer a donde íbamos y no podía, como obvia consecuencia, parar de hablar. Luka nos estaría esperando en el aeropuerto junto con Tanja. AHHHHH no podía ahora sí, dejar de brincar de emoción. Nos llevaron a dejar nuestras cosas a casa de nuestros anfitriones estrella, Miljenka y Tvrtko. Como Luka se tardara en estacionar el coche, Tvrtko nos ofreció un queso de su pueblo en Bosnia. Uyyyy las delicias culinarias estaban empezando.

De ahí fuimos a casa de los papás de Luka. Fue una situación sumamente linda y divertida. La mamá de Luka hablaba un poco de inglés pero el papá más bien hablaba sólo croata… Ya podrán imaginar los problemas de comunicación al principio. Aunque se fueron resolviendo con la calidez y la sinceridad de esta gente que compartía con nosotros de manera tan abierta y sonriente su casa y su mesa. Quedé fascinada por las plantas de uva que había en el pequeñito jardín detrás del departamento. Le daban una vista espectacular al pequeño lugar, lo hacían aún más cálido. Ni qué decir de la comida. Originaria de la costa Dálmata de Croacia, de un pueblo llamado Betina (el papá es de ahí y fue él quien cocinó). Una cosa deliciosa, literalmente para chuparse los dedos. Es que no era posible dejar de comer…riquísimooooo!!!! Este fue mi primer encuentro con el gemisht: vino blanco con agua. Y con la rakija: licor sumamente fuerte de varios sabores. También sería el primer encuentro con el café. Delicias, todo me parecía delicatessen. Gallo y el papá de Luka hicieron click automático… de alguna manera lograban comunicarse y entenderse entre un poco de italiano, español, algunas palabras de inglés y no sé qué ingrediente más me faltó descubrir. La mamá era también encantadora. Qué pareja. Se entienden muchas cosas de tus amigos cuando conoces a sus padres.

Cuando salimos de ahí, fuimos al centro de Zagreb. Encontramos a Ogi ahí. A ella la conocíamos porque coincidimos algún afortunado fin de semana en Londres. Ella nos llevaría a un tour espectacular por los rincones del Zagreb viejo. Conocimos así las puertas de la ciudad, la historia de los dos pueblos en las montañas que dieron origen a la ciudad, las callecitas llenas de cafés con sus terrazas y sus contrastes. La arquitectura suele ser no demasiado alta, a veces con diseños que revelan la edad, a veces sólo cuadrada sin mayor chiste. Uno no puede notar las cicatrices de la guerra tan fácilmente. Vimos también la catedral, pequeños mercaditos llenos de flores y una increíble vista panorámica de Zagreb. El teatro nacional es también una estructura impresionante, bordeada sólo por edificios del mismo estilo arquitectónico, pero en diferentes colores. Terminamos el tour en el café Golf, esperando a otros compañeros de LSE: José y Mariana. Una velada de plática, cerveza y muchos buenos recuerdos. Los novios se fueron a dormir alrededor de la media noche y nosotros nos quedamos hasta que nos cerraron el lugar. El día siguiente vendría la boda de Tanja y Luka….

Rock Werchter 2007

Los clarísimos matices de este fin de semana fueron increíbles. En medio de la nada, se reune un mundo de gente de todas las edades y nacionalidades, a cantar, bailar, beber y disfrutar de la mejor selección de música en vivo. Cuatro días de música en un mundo alternativo, aislado del resto del país, en un festival que se dice el más grande de Europa.

Werchter reunió en dos escenarios a poco más de 60 grandes generadores de música que han marcado época, como Pearl Jam, Peter Gabriel, The Killers, Björk, Metallica y varios muchos más. Llegamos ahí el sábado por la mañana. La primera impresión fue que patearíamos luncheras, ya que la población del camión que nos llevó de la estación de Leuven al escondite secreto del festival, en general el promedio de edad no pasaba ni de broma los 20 años. Para nuestra buena suerte eso resultó sólo un espejismo. Los adolescentes en desmadre eran sólo uno de los muchos grupos de gente diversa diversísima que veríamos más tarde. Nos recibió un enorme terreno sumamente organizado, bordeado con cualquier cantidad de stands de comida, bebida y “mercancía oficial.” Cualquier variedad de estilos de corte de cabello combinados con los colores más brillantes fueron algunas de las cosas que te obligaban a voltear. No fuimos a la zona de camping, pero no dudo que haya sido igualmente impresionante.

Después de revisar el programa del día, decidimos quedaros sólo en el escenario principal, porque además de que ahí se presentaría la razón de nuestra visita al festival (léase, Peter Gabriel), era ahí también donde estarían las bandas que más se antojaba escuchar. Nuestro día sonoro comenzó con una banda holandesa cuyo nombre no puedo pronunciar: Heideroosjes. Le siguió Razorlight, con su muy bombón vocalista (no sé porqué nunca lo había visto antes). Luego vino una mujer desconocida para mí y en mi perspectiva, nada recomendable: Amy Winehouse. Luego llegó Snow Patrol, seguido por The Killers, ambos con buenerrimas presentaciones de poco más de una hora. Sobra decir que para este momento el lugar no sólo estaba a reventar (se calculan 20,000 almas por día de festival) sino que el alcohol había comenzado a fluir como agua por las venas de la concurrencia. Y sus efectos etílicos se hacían notar de las maneras más divertidas. Por mi parte sólo puedo decir que de repente me sorprendí a mí misma hablando francés y felicitando muy efusivamente a una pareja que se casa el próximo fin de semana. El climax se acercaba.

Gallo y yo caminamos hacia el escenario. Él decidió el lugar donde nos instalaríamos a escuchar a Peter Gabriel. A menos de 15 metros del escenario es impresionante lo que puedes ver, sentir y percibir. Se forman de alguna manera, pausas en el tiempo. Tal vez vínculos especiales. Se siente fluir la adrenalina y la emoción. Con la bandera de México entre las manos, disfrutamos cada una de las canciones que siguieron, las expresiones, las miradas… Mi highlight personal fue In your eyes, por obvias razones. Pero la neta el highlight general fue ver a mi niño tan emocionado, tan feliz, tan concentrado y disfrutando de una manera especial el concierto. Y poder compartirlo con él. Priceless. Biko fue la canción que cerró la presentación. La vibración de los acordes todavía se sentían en el ambiente…

Salimos de enfrente del escenario, que daba paso a Keane, para buscar algo de comer y sentarnos un ratito. La plática debrayó en lo que había sido mejor o excelente de lo que acababamos de escuchar. Y creo que después de casi 10 horas de conciertos seguidos, junto con los efectos etílicos acumulados, empezó a golpearme el cansancio. De cualquier forma seguimos platicando con unos amigos y disfrutando un excelentísimo fondo musical en vivo. Excepcional. A veces es necesario dejar fluir las emociones para que no te golpeen tan de madrazo cuando las tienes todas acumuladas.

Salimos del lugar pocos minutos después de que empezaran a tocar los Chemical Brothers. Queríamos evitar la marea que se vendría con el éxodo masivo de tanta gente disfrutando el concierto. Habían pasado 12 horas cuando llegamos de nuevo al camioncito que nos llevaría de regreso a Leuven. Mis pies habían estado gritando bastaaaaaaaaa… pero creo que el sonido de la música había ensordecido el grito. Y no fue sino hasta que nos fuimos alejando del lugar, caminando de regreso al mundo conocido, que escuché fuerte y claro el grito de dolor proveniente de botas apretadas. Detalles para el anecdotario.

Un día para recordar. Yo llevaba las marcas claras de haber sido una primeriza en el arte de los festivales masivos. Pero también la sonrisa inigualable de quien se sabe y se siente feliz. Un buen día, un excelente festival, una experiencia para recordar y sin duda, para repetir el próximo año. Ya me urge saber quienes vendrán…