Se acaban de escuchar varias descargas de balazos afuera de mi casa. Dejé mi compu y subí primero a ver si no estaba alucinando y si mis papás habían escuchado algo. Si, claro que lo habían escuchado. No podíamos ponernos de acuerdo entre si atrás o adelante era de donde se habían escuchado, cuando se volvió a escuchar una descarga más. Sintiendo como se me aceleraba el corazón del susto que me dio, nos movimos en silencio hacia donde creímos no llegarían, en caso de alcanzarnos, las balas que escuchábamos. Pasaron unos minutos y nada. “Sabes, me contaron que hace como un mes afuera de la farmacia de la esquina se murió una señora… a lado del puesto de tacos…” “¿De verdad, mamá? y ¿qué le pasó?” “Pues no sé, dicen que iba a la farmacia porque se sentía mal. Se cayó y hasta después de un rato fue que la gente del puesto de tacos reaccionó y fue a ver que pasaba.” “Oye mamá, y aquí afuera, ¿segura que en esta farmacia?” “Si, segura…. pero pues yo ya no supe nada.” “No, pues yo tampoco sabía… oye acá afuera ya no se escucha nada, quien sabe que sería, ¿nos asomamos?” “No, ya déjalo… seguro lo que haya sido ya no está allá afuera.” Ella regresó a su cuarto y yo regresé a mi rincón amarillo. Me asomé a la ventana de enfrente, no sé si por curiosidad o por morbo, y no vi nada. Regresé a lo que estaba haciendo y ahora escucho como mi mamá se sigue riendo de lo que ve en la tele.
Sólo me quedé pensando en cuantas cosas pasan a nuestro alrededor y por miedo a involucrarnos, no hacemos nada. Por miedo de no entender lo que pasa, no ayudamos. Por miedo a que nos pase algo a nosotros, nos quedamos mejor sin saber que fue. O será tal vez indiferencia pura, casi destilada y al estilo de no meternos en lo que no nos está afectando directamente, porque no nos importa. Tal vez el límite entre ayudar y metichear sea una delgada línea borrosa y algo ambigua, no lo sé. Pero sé que el día que me asaltaron hubiera dado lo que fuera porque alguien se detuviera a ayudar. Aún cuando entiendo que estando del lado de los transeúntes que veían una pistola en mano, también hubiera apresurado el paso hacia el lado contrario. ¿Qué es lo que pasa que dejamos de interesarnos por lo que pasa a los demás? o será simplemente que nos da miedo que nos pase a nosotros también… no lo sé, no sé si se trata de indiferencia o de miedo. O quizás de una mezcla de ambas.