Chale

Pues fui al centro. Según yo muy salsa a reclamar la entrega de mis invitaciones. Según yo acompañada por la más intimidante de mis amigas. Según yo muy segura de mis argumentos. Patito (a quien agradezco inmensamente su compañía) y yo llegamos alrededor de las 5.30 a Santo Domingo, a reclamar mis derechos. Ajá.

Desde que entramos al lugar nos recibieron de manera agresiva. “Ah, sí, Azucena… no tengo tu trabajo aquí todavía. Hasta las 7.30″ Bueno casi se me salen los ojos. La señora dueña de la imprenta ni siquiera volteaba a verme cuando hablaba. En su tono agresivo seguía haciendo quien sabe que tonteras.

“Pero si me dijeron ayer que hoy en la tarde ya las tenían aquí.”

“Pues sí, pero no están. Yo no sé porqué te han dicho esos tiempos si estos trabajos toman dos semanas.”

Antes de que se me abriera más la boca contesté “Pues usted misma me dijo tres días y ya va casi una semana más de la primera fecha en que me dijeron que me entregaban mi trabajo”

Patito nota el tono ofensivo de la doña y me dice “EEEYYY porqué te habla así???”

La doña, casi ladrándonos, voltea a decir “Yo no le estoy hablando en ningún tono. No me venga aquí tan prepotente, además yo a usted ni la conozco, el trato es con ella. Yo también vivo en zona residencial y tengo mucho dinero…”

Con ojos de plato ambas, la Pato sólo alcanza a decir “pues que bueno, porque yo no…” a lo que la bruja que teníamos enfrente seguía en transformación y toda agresiva sigue

“Y si sigues así, mando llamar a mi guarro para que te saque de aquí.”

Mi respuesta más que azorada y en shock fue algo como “EY señora, nadie la está ofendiendo… no va por ahí… sólo estoy muy molesta por que no están listas mis invitaciones……..” no vale la pena reproducir el resto de la conversación. Un mismísimo diálogo de sordos donde la señora sólo repetía que hicieramos el favor de regresar hasta las 7.30pm. SI CLARO COMO NO…

Cuando el coraje y el anonadamiento no podían más… sólo le dije a la Pato, que había permanecido callada después de la amenaza…”OK, vámonos..” Y salimos pero por patas. Nos sentamos en un cafecito que encontramos en el camino. Pato decía que ella hubiera cancelado todo. Yo pensaba en el trauma de no tener invitaciones aún, de esperar dos semanas más en cualquier otro lugar para que me dieran unas nuevas, en el pedote de reclamar mi lana de regreso… y en si regresar o no. Cuando la cordura nos regresó al cuerpo, decidimos que Santo Domingo + obscuridad nocturna…. era la peor de nuestras opciones. Así que regresamos al coche. Pato sólo decía, mientras se sacaba las identificaciones y tarjetas de la planta del zapato “Shuus, que barrio es este, sácame de aquí ahoraaa!” Mientras encontrabamos la salida, la Pato sólo decía que iba a rezar para que Dios castigara a la doña, que nunca se había sentido discriminada por fresa…. y la verdad es que en la vida nos habían tratado tan mal a ninguna de las dos…

Enojadas, humilladas, amedrentadas… salimos del centro mentando madres, riéndonos de nuestros propios nervios y como diría el Chikis cuando le contamos, “de la caída germana.” En palabras de la Pato, el “gen naco mexicano mató al gen germano agresivo” y por supuesto salimos diciendo que lo barato sale caro carísimo, más si va una reputación de por medio (yo te quiero mi Lucas, aunque no hayas sido intimidadora…)

Camino a casa de Patito, llamamos a mi ex-oficina, para pedir el teléfono del ex-chofer de mi ex-jefe… mejor conocido como la chancla veloz, alias el buen Abel… para pedirle que sea él quien recoja mañana las invitaciones. No quiero volver a ese lugar y supongo que la ex-tirana tampoco. Bueno, eso si alguna vez la vuelvo a convencer para que me acompañe a algún lugar….al fin que ella “vive en zona residencial…….”

Deber ser? o te la debo?

Me han pasado varias cosas en la Ciudad estos días que me han dejado pensando sobre los motivos que nos llevan a pensar que algo es normal. ¿Porqué aceptamos como parte de nuestra cultura una huevonería intolerable? ¿porqué pareciera tan normal faltar a los acuerdos, a los contratos, a lo acordado? Les cuento dos detalles que me sucedieron hoy y luego me explico…

Primero… llamé toda emocionada a donde encargué mis invitaciones de boda. Los informales habían quedado en entregarmelas la semana pasada, el miércoles o jueves. Por supuesto no estuvieron listas. Dijeron que sábado. Yo toda enojadísima dije, está bien…pero no puedo ir el sábado. Me dijeron entonces, no se preocupe, el lunes aquí se las tenemos. Perfecto. Planeo mi lunes con visita al centro incluída, pensando en cómo empezar a repartirlas, en cómo rotularlas y qué rutas habría de formar. NO, NO, NO. Llamo para avisar que voy. Y me dicen… “no, están en la bodega… no las van a traer sino hasta en la tarde de hoy o la mañana de mañana.” Mi grito al teléfono fue “pero ya me urgen!!!” y la respuesta ingenua que recibo del otro lado fue “pues si le creo, pero le estoy dando una explicación.” Nota mental: ¿dar una explicación equivale a permiso inmediato para quebrar más acuerdos? ¿qué pasaría si yo decido no pagar pero les doy una explicación?

Colgué el teléfono con el coraje atorado en la panza. Salgo al banco, cambiando mis planes del día y re-planeando la semana. Mentalmente seguía mentando madres. Llego al banco, me dan mi turno y espero. Me llaman de la caja 22. Llego a la caja 22 pero hay alguien ahí. Mi primer razonamiento fue, ya se va. NO, NO, NO. El señor estaba siendo atendido. Empecé a ver como los númeritos avanzaban en el contador electrónico… la gente llegaba y se iba de las cajas de los lados. Hasta que exploté y le digo a la cajera de a lado.. “ey, me llamaron de esta caja, pero está atendiendo a alguien más, que les pasa?” obviamente, la respuesta fue “pues espérese.” Sólo sentía hervir la sangre en mi cabeza. Se va el susodicho cliente y antes de ser atendida sólo pude decir “¿porqué llama a un número más, señorita, si todavía no termina con el cliente anterior? ¿qué le pasa?” La verdad no recuerdo la explicación que me dio… ¿porqué me enojo, si me estaban dando una explicación? Dejé de escuchar, pagué lo que tenía que pagar y salí de ahí todavía más enojada de lo que iba.

No son explicaciones, son pretextos… es una huevonería excesiva, es una costumbre de no hacer el trabajo como debe hacerse. Y no, no digo que debamos ser cuadrados y no salirnos del manual. También hay que tener criterio. Pero tener criterio no significa dejar de cumplir, mucho menos romper los acuerdos,las reglas o los compromisos. ¿Porqué nos parece tan normal? ¿Porqué cuando cuento lo que me pasó esta mañana, la respuesta repetida por más de uno fue “así son estos tipos”? Noooo es que así no deberían ser las cosas. Y no se trata de que el mundo del deber-ser se imponga. Se trata de un mínimo sentido de responsabilidad. De cumplir con las propias obligaciones.

La informalidad en el cumplimiento de la propia responsabilidad nos afecta a todos. Porque se está convirtiendo en un modus vivendi que parece ser aceptado por la sociedad. Que es aprobado y se considera normal. Y de ahí se derivan muchas cosas. Se deriva la falta de credibilidad, la desconfianza, la inseguridad. Se deriva la imposibilidad de creer en el otro, en la sociedad como tal. Se deriva el “ahí se va..” que deja todo en “pus ya veremos” y que acaba con comentarios como “jugamos como nunca, pero perdimos como siempre…” que no sólo aplica al futbol, sino a la vida profesional, productiva y creativa de nuestra sociedad. No comprendo porqué o en qué momento decidimos tolerar, aceptar y adoptar esta forma de vida. Se trata de mera educación, ya que si aprendes a ser responsable, desde la escuela o en tu familia, lo reflejarás después en tu trabajo o con tus obligaciones personales. Lo reflejarás en tu vida. Mientras pensaba en esto, iba en el coche… bajándome el coraje. En el radio sonaba Save me de U2. ¿Será que de verdad necesitamos que nos salven? ¿de nosotros mismos?

Hoy me desesperó intentar jugar por las reglas y que aquellos con los que he interacutado… les valga un reverendo cacahuate y se las pasen por donde quieran. ¿Reglas de convivencia? ¿así como para qué? si aquí es más divertida la ley de Herodes… vaya filosofía para un país en desarrollo….

Emociones

Mis emociones chocan como campanitas.Y hasta tintinean.
A veces me amarran la garganta así como queriendo exprimirla a través de mis ojos… otras, se acomodan todas en el estómago y lo golpean. De vez en cuando se atoran cuando quiero expresarlas. Y en ocasiones, se esconden ante aquellos que parecen no entenderlas, o simplemente no interesarse en ellas. Sospecho que a mis emociones les gusta que les sonrían…porque cuando les gruñen se esconden o se transforman todas juntas en un batallón buscando ganar la batalla. Son curiosas, estas emociones, que se asoman a la vista de paisajes que traen recuerdos, ilusiones o sueños. Se instalan a flor de piel cuando el contexto les muestra lo que será de mis planes, cuando todo lo que rodea a una boda va tomando sentidos distintos bajo el calor del día, la calidez de la tarde, la ternura del anochecer o la tibieza de la noche… a veces estallan en pequeñísimas gotas de alegría ante las demostraciones de afecto… o como minúsculos arrollitos cuando más lo extraño y sólo lo escucho…

Si que son curiosas estas emociones mías… que me sonríen, me alborotan, me llenan de ellas y a veces siento que hasta me impidieran pensar en otra cosa. A veces se ponen de acuerdo y atacan pensamientos específicos, apuntando a la serie de cambios que traerá el vivir en otro país que no alcanzo a comprender todavía. Apuntan también a cambiar las “seguridades” que había construído y que vivo ahora de nuevo, por las certezas que me ofrece el camino compartido que ahora recorro. Será acaso que las emociones tienen cada una, pensamientos propios… sentimientos exclusivos… sueños compartidos. Estas emociones que se arremolinan ante las imágenes que genero en mi ideario personal con la sóla expectativa de verme vestida de blanco diciendo que sí acepto…me hacen brincar y sonreír al mismo tiempo… me provocan no dejar de hablar sobre el mismo tema… me generan un gusanito de inquietud por querer organizar lo mejor, lo que quiero que sea un momento perfecto. Estas emociones tan traviesas…que no me dejan sino un deseo intenso de que no se vayan, que me sigan haciendo cosquillas y que me hagan sonreír toda la vida…

Para tí…

Mi vida está a punto de entrar en una etapa distinta. Una transición que me llevará a estar con al persona que amo. Sin embargo, antes de empezar a compartir una vida juntos, estamos lejos. Y cada vez que lo extraño tanto cuando se me cruzan los lugares en los que compartimos mucho los dos, recuerdo que esta transición vale la pena. Porque él vale la pena. Y sé que juntos podemos más. Y hoy sólo quiero dejarle una notita a mi niño, aquí en este espacio que él me ayudó a construir no sólo como estructura, sino como contenido… para decirle que día a día, le sigue dando contenido a muchos lugares, a muchos planes… a muchos sueños.Y sé que esto es sólo el inicio. Por eso me emociona pensar que tantos sueños tendrán mucho más de realidad en poco tiempo.

Ya llega, no? :)

De regreso

De vuelta a escribir en mi espacio… de vuelta en mi país. Después de un año y poquito más de vivir en Londres, un trenecito me llevó a Bélgica. Un paréntesis que se me fue en un suspiro y que me llenó de sonrisas muchas y de recuerdos de esos que se atesoran para usarlos cuando ataca la nostalgia o la soledad. Tantos planes que demandan algo más de realidad me tienen de vuelta en México. Supongo que el mundo se ha revolucionado para mí, obligándome a evolucionar con él. Y aquí la dinámica sigue su mismo ritmo pausado y con calma. Mucho he disfrutado el reencontrarme con mi familia, con mis amigos, con lo que era y he sido en este lugar. Y también mucho me cuesta re-adaptarme, sentirme de nuevo en mi casa, encajar de nuevo en una cuña que era la mía pero que parece haber cambiado de forma y ya no embona. Cuantos cambios se dibujan en el aire. Cuantos cambios si volteo hacia atrás… y veo los rostros y sus facciones y sus expresiones y sus preocupaciones y sus alegrías.

Planes de más cambios llenan mi cabeza. De ideas, de colores, de papeles, de pendientes. Pero sobre todo de sonrisas. Estos planes me llevarán al inicio de un ciclo más, uno nuevo, uno que quisiera comenzar pronto prontito….Amo lo que veo cuando pienso en el futuro. Amo esa voz y los contenidos que dibuja; amo esa mano y lo caminos por los que acompaña y me apoya; amo esos ojos y los sueños que reflejan. Y me pesa tremendamente estar tan lejos. Pero todo tiene una razón de ser. Una dualidad que representar. A mí que me gusta tanto esa palabra, dualidad, encontré mi complemento.

Estoy de regreso, al final de una etapa y en transición a la que sigue.