Homesick mess

Han pasado muchas muchas cosas últimamente. Quería escribir un montón de ideas que me dan vueltas en la cabeza. Quería contar de lo increíble que fue el concierto de Sabina y Serrat. Quería plasmar como cada vez que ando por la calle no puedo dejar de pensar que México es el país de los amorosos, como decía Sabines. Quería y no me he dado tiempo de venirme a sentar a dejar fluir todo lo que hay revoloteándome. Pero no me he sentido con el ánimo ni con las ganas de escribir. He estado corriendo con el trabajo, aprendiendo muchísimo. Tanto que a veces me siento bastante inútil en mis deberes por tener que estarlo preguntando todo, asegurándome de que no estoy metiendo las cuatro a cada paso. Y vaya que esto me tiene estresada. También he estado apuradísima con actividades voluntarias en las que, como su nombre lo dice, solita me embarqué y a veces, no me alcanza la vida para cumplir con todo. La buena noticia es que por fin vi a mis amigas reuidas casi todas ellas (extrañé mucho a las ausentes) y la otra buena nueva es que al fin conseguí un lugar que desde que lo ví y me vio, hicimos click! Y ya me veo viviendo ahí, armando ahí mi casa… casa de la que hoy siento esa nostalgia tan fuerte.

Este raro estado del homesick. Yo creí que se daba sólo fuera del país. Pero he ido descubriendo que se refiere al hogar como tal. No a un lugar en especial, sino a ese espacio que sea donde sea, llamamos hogar propio. Y extraño ese lugar propio que tenía, que me hacía sentir segura y a mis anchas… ese espacio que me daba paz y tranquilidad y se convertía en mi búnker. Extraño lo que ese espacio significaba. Y realmente me doy cuenta de lo rápido que me acostumbré a tener ese hogar, lo fácil que fue adaptarme a ese espacio en particular. Y sé que no falta tanto para construirlo de nuevo. Que bastará con una presencia para que tome sentido el departamento que me entregarán el 1o de diciembre.

Que ironías de la vida. O quizás no de la vida. Tal vez la ironía sea sólo mía. Que añoro siempre lo que no está conmigo. Aunque sé que lo estamos construyendo y que poco a poco este sentimiento de caos se irá disolviendo, cuando todo tome su lugar. Y ya sé, siempre quiero que las cosas se acomoden rapidito, quisiera ver todo funcionando ya. Y no es así. Todo tiene un tiempo y una razón. Y conozco ambos en este caso. Y hay más razones para sonreír que para arrastrar la cobija. Y vaya que las hay. Pero tenía que vaciar mis emociones en algún lado. Y la verdad es que el mundo virtual representa un porcentaje altísimo de mi tiempo. Sé que muchos de los que me leen lo comprenden: la vida detrás de una pantalla. Combinada, claro, con un poco de actividad más allá de ella.

Quizás todo este caos emocional que a ratos se estabiliza sea un reflejo de lo mucho que ha cambiado la vida y las ideas que me rodean. Y sé que esta añoranza es sólo temporal y quisiera desaparecerla pensando en lo poco que falta para evaporarla definitivamente. Pero a veces es necia y como hoy, se escurre entre las letras….

Hoy…

Entre emociones encontradas, nostalgias e ilusiones… me siento extraña y ajena. Distante y lejana a la vez que más cerca que nunca. Desconfigurada y en reconfiguración. Y me ha venido a la mente una canción de Lagarto Amarillo, que le gusta mucho a mi niño… y que lo hace presente mientras la escucho (cortesía de la red). Y creo que viene muy ad hoc con lo que estoy sintiendo (y casi podría decir que es un sentimiento compartido). Así que hay que sacar las manos y remar…

Hoy

Lagarto Amarillo

Si ves la página medio vacía,
vas a tener que aprender a mirar
Si ves que no avanza na’ tu barquita,
hay que sacar las manos y remar…OYE!
Si ves la página medio vacía,
igual tenés que aprender a mirar
Si ves la máquina casi perdida,
vas a tener que aprenderla a arreglar

Si ves que no avanza na’ tu barquita,
hay que sacar las manos y remar
Si te parecen igual to’ los días…
algo tiene que cambiar…por eso no más

Deja que te lleve el viento hoy, a ver el mundo entero
Que llegues donde quieras hoy, es todo lo que yo quiero
Dale su tiempo al tiempo hoy,
Porque en el mundo entero
siempre hay un rumbo nuevo donde mirar

Si ves tu barco deja’o a la deriva,
vas a tener que tirarte y nadar
Si ves subir la presión de cabina,
igual va a ver que pensar en saltar
Si ves llorar Cochabamba Bolivia
vas a tener que aprender a pelear
Si ya te cansa la vaina calima
y no sabes para dónde tirar

Si ves que no avanza na’ tu barquita,
hay que sacar las manos y remar
Si te parecen igual to’ los días…
algo tiene que cambiar…por eso no más

Deja que te lleve el viento hoy, a ver el mundo entero
Que llegues donde quieras hoy, es todo lo que yo quiero
Dale su tiempo al tiempo hoy,
Porque en el mundo entero
siempre hay un rumbo nuevo donde mirar

Cuánto mundo llevaré,
todo mundo llévame …cañaveral
Dando tumbo llegaré,
tanto mundo queda por rolar
Todo rumbo llévame, dando tumbo todo mundo va

Deja que te lleve el viento hoy,
a ver el mundo entero voy
Y llega donde quieras hoy,
Porque en el mundo entero siempre hay un rumbo nuevo donde mirar

Deja que te lleve el viento hoy, a ver el mundo entero…..

De demonios varios

Hoy siento como si algunos de mis demonios regresaran, cual fantasmas, a perseguirme. Es una sensación similar a la de estar en un sueño, intentando despertar, pero sin lograrlo. Como querer correr en el agua.

Hay un ciclo que debo cerrar por completo y sé que tal vez no lo logre nunca. Estos días tuve esa sensacion más fuerte aún y sólo escuché una canción que lo trajo a mi mente. No pude contener el llanto. Por eso es que me espanta la manera en que vaya a reaccionar cuando llegue el momento. Es inevitable. Pero sé que no quiero caer en el círculo que veo a lo lejos, un círculo vicioso de nostalgia infinita, de tallar la sal en la herida de manera constante, continuada. Quizás soy egoísta. Pero el duelo del día a día se ve muy distinto al que yo he llevado. Y no puedo evitar el miedo a caer y caer, cuando creía haberme levantado.

Yo no lo sé de cierto…

¿Porqué será que la gente necesita encasillar, clasificar, tipificar y juzgar? ¿De dónde nos viene esa necesidad por ponerle etiquetas a todo? ¿Porqué será que nos empeñamos en juzgar lo que no conocemos? Será tal vez porque no nos atrevemos a creer que la realidad puede ser muy distinta a lo que entendemos (o alcanzamos a entender). Pero bueno, ¿porqué hacer las cosas fáciles, si pueden ser tan complicadas, no? No entiendo bien. Pero supongo que todos los que abrimos un blog, nos exponemos a que cualquiera venga a juzgarnos por lo que dejamos ver en unas cuantas líneas. Es la parte agridulce.

He mirado a estas horas muchas cosas sobre la tierra
y sólo me ha dolido el corazón del hombre.
Sueña y no descansa.
No tiene casa sobre el mundo.
Es solo.
Se apoya en Dios o cae sobre la muerte,
pero no descansa.
El corazón del hombre sueña
y anda solo en la tierra
a lo largo de los días, perpetuamente.

Es una mala jugada.

Jaime Sabines

Círculos

Hay días en que despertar con una llamada que cruza el Atlántico me hace sonreír. Mucho. Y me doy cuenta de lo mucho que extraño mi círculo de amigos, mi círculo de seguridad, mi círculo de respeto y cariño que implicaba vivir en el lugar donde uno ha crecido.

Amigos, los extraño.

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