Un día a la vez… sonriendo

Y ya… que hemos encontrado una solución alternativa que me tiene tranquilita. Así que me voy en poco más de una semana, del otro lado del charco, con mi amorcito. Así que ha empezado el tic-tac de la cuenta regresiva, pensando en todos los pendientes laborales, amistosos y médicos… de todo tipo. Así también los de despensa… viendo que llevo, que no, de qué manera cargar la maleta para que pese menos. Está divertido… ya veremos como se arma este asunto. Por lo pronto, un día a la vez, pero ahora sí de mucho mejor ánimo.

De la indiferencia…¿o del miedo?

Se acaban de escuchar varias descargas de balazos afuera de mi casa. Dejé mi compu y subí primero a ver si no estaba alucinando y si mis papás habían escuchado algo. Si, claro que lo habían escuchado. No podíamos ponernos de acuerdo entre si atrás o adelante era de donde se habían escuchado, cuando se volvió a escuchar una descarga más. Sintiendo como se me aceleraba el corazón del susto que me dio, nos movimos en silencio hacia donde creímos no llegarían, en caso de alcanzarnos, las balas que escuchábamos. Pasaron unos minutos y nada. “Sabes, me contaron que hace como un mes afuera de la farmacia de la esquina se murió una señora… a lado del puesto de tacos…” “¿De verdad, mamá? y ¿qué le pasó?” “Pues no sé, dicen que iba a la farmacia porque se sentía mal. Se cayó y hasta después de un rato fue que la gente del puesto de tacos reaccionó y fue a ver que pasaba.” “Oye mamá, y aquí afuera, ¿segura que en esta farmacia?” “Si, segura…. pero pues yo ya no supe nada.” “No, pues yo tampoco sabía… oye acá afuera ya no se escucha nada, quien sabe que sería, ¿nos asomamos?” “No, ya déjalo… seguro lo que haya sido ya no está allá afuera.” Ella regresó a su cuarto y yo regresé a mi rincón amarillo. Me asomé a la ventana de enfrente, no sé si por curiosidad o por morbo, y no vi nada. Regresé a lo que estaba haciendo y ahora escucho como mi mamá se sigue riendo de lo que ve en la tele.

Sólo me quedé pensando en cuantas cosas pasan a nuestro alrededor y por miedo a involucrarnos, no hacemos nada. Por miedo de no entender lo que pasa, no ayudamos. Por miedo a que nos pase algo a nosotros, nos quedamos mejor sin saber que fue. O será tal vez indiferencia pura, casi destilada y al estilo de no meternos en lo que no nos está afectando directamente, porque no nos importa. Tal vez el límite entre ayudar y metichear sea una delgada línea borrosa y algo ambigua, no lo sé. Pero sé que el día que me asaltaron hubiera dado lo que fuera porque alguien se detuviera a ayudar. Aún cuando entiendo que estando del lado de los transeúntes que veían una pistola en mano, también hubiera apresurado el paso hacia el lado contrario. ¿Qué es lo que pasa que dejamos de interesarnos por lo que pasa a los demás? o será simplemente que nos da miedo que nos pase a nosotros también… no lo sé, no sé si se trata de indiferencia o de miedo. O quizás de una mezcla de ambas.

Lo que viene…y los datos curiosos

Pues ya empezó febrero. Y ya sé que eso no es novedad para nadie. Sólo que a mí me gusta que haya empezado –por fin!– febrero. Con sus vientos inexplicables y su clima loco loco, espero que me traiga pronto una visa de regalo y me permita abandonarlo trepada a un avión.  Hoy me siento harta de quejarme, cansada de extrañar, ansiosa y con un nudo en la panza. ¿Hormonal? tal vez si un poco….

Me entró la angustia porque hay varias cosas sin definirse aún y me aterra la perspectiva del desempleo prolongado, una vez que aterrice del otro lado del charco. Lo mío jamás ha sido rascarme el ombligo día y noche o dilucidar sobre la inmortalidad del cangrejo. Digo, de vez en cuando está increíble. Pero de manera permanente, me desquicia. Necesito sentirme productiva, útil, ocupada. Más me gusta sentirme clavadísima en lo que hago. Y bueno, este tiempo después de la maestría ha estado bastante movidito: boda, un par de trabajos por proyecto, uno muy interesante del que ya hablé, un par de proyectos propios. Pero con febrero, uno de los proyectos se termina y se queda en México. Otro me lo llevo, aunque no me queda aún muy claro como funcionará y la verdad no puedo voluntariar mi tiempo en demasiada talacha que a veces, siento no me lleva a ningún lado. Y el otro, pues si, voluntario es y seguirá, hasta que lo haga funcionar. La pregunta es de donde voy a sacar ingresos fijos, si uno se termina (el que paga seguro), otro es voluntario y el otro está en la tablita de la incertidumbre talachera.

Tal vez lo que necesito es paciencia y algo de sensibilidad para tocar las puertas correctas. Sé que cuento con el apoyo necesario para llegarle a lo que más me guste o desarrollar estos proyectos que siguen medio en pañales pero que ya quieren aprender a ir al baño solos… Me doy cuenta de que me falta disciplina. No se trata de las horas que pase frente a la compu. Aquí puedo pasarme el día divagando entre blogs, videos, facebook, mi recién descubierto gusto por el sudoku y otros jueguitos tetos de computadora. Se trata de enfocar la atención y trazarme un objetivo y cumplirlo. Hacerme más productiva. Creo que cuando estaba en la escuela, me sentía bajo tanta presión y con tantas cosas que funcionaba mejor. O al menos me organizaba mejor. Podía manejar más cosas de las que ahora estoy haciendo… así que debo tener en algún lado oculta esa capacidad de dar más. Es cierto que se trata de cuestiones distintas, momentos y contextos diferentes. Pero sigue siendo cuestión de organizarme, ponerme plazos, estar más atenta a lo que tengo que hacer y fallar menos. Eso es también. He estado teniendo muchos errorcitos que de haber puesto más atención, me hubieran ahorrado tiempo. Distracción, debraye, falta de disciplina, no sé.

Sé que me gusta mantenerme ocupada estos días para hacer que el tiempo tome velocidad. Sé que quiero que febrero termine pronto, por que espero como luz al final del tunel la mañana del 28. Pero también sé que me preocupa un poco lo que viene en términos laborales/profesionales. Aún cuando sé que la parte personal/emocional será absoluta y totalmente alivianada a partir de ese momento. Necesito ponerme a trabajar en mi plan de acción. Así que me regreso a la última solicitud que estaba llenando antes de venirme a debrayar por acá.

P.D. Cortesía de mi mariado que ya tiene un uuuuuy ratotote sin postear, les dejo unas cifras alusivas AL evento del día: el Super Tazón…

Según datos de la oficina (ey no me pregunten de cual, así me pasaron el dato…), en el medio tiempo del Super Tazón, unos 90 millones de estadounidense van al baño para hacer sus necesidades, lo que representa 1.3 billones de litros de agua que va a los alcantarillados al mismo tiempo. El Servicio de Aguas y Alcantarillas de Miami pidió a los residentes, visitantes e incluso a teleespectadores evitar ir todos a la vez a los sanitarios durante el intermedio del partido entre Indianápolis y Chicago para evitar saturación en el sistema(…) Es una cifra similar a la cantidad de agua que cae de las cataratas del Niágara en 39 minutos.

Extraños

A veces, los extraños pueden hacerte el día. Con una palabra, una sonrisa, con amabilidad. El primer encuentro del día ocurrió en el Correo Mayor. Estaba parada con mil ocho mil invitaciones a-evento-nupcial que requerían de estampilla para llegar a sus destinos. Empecé a meter una por una al buzón, como contándolas, como dejándolas ir. Se me acercan entonces un grupito de tres niñas como de 7 u 8 años.

–¿Qué haces? ”

-Estoy mandando cartas

– ¿Y para quien son?

- Para mi familia.

– Tienes una familia muy grande, ¿verdad?

- Si, mucho.

– Y ¿no te cansas de escribirles a todos cartas tan largas?

(aquí no pude contener la sonrisa)

- No, porque son invitaciones para mi boda.

–¡¡ Te vas a casar!!!

- Si :)

– ¡¡FELICIDADES!! (gritaron las tres al mismo tiempo)

- Gracias!! :)

En eso llegó la maestra del grupo con el que venían. Se despidieron eufóricas y entre gritos de “Felicidades!!!” y esa carita de emoción que ponen los niños cuando realmente algo les sorpende. Salí con el corazón sonriente.

Más tarde, después de un laaargo día de recorridos en el metro, me subí de nuevo a dicho medio de transporte para emprender el camino de regreso. Chale. Se me olvidó la hora pico y le atiné con todas sus fuerzas. No sólo estaba hasta el mismísimo keke, sino que ya no cabía NADA ni NADIE en los vagones. Nunca me había sentido sardina humana. Aunque confieso que como iba con buena actitud, me empecé a reír. Así que de repente, cuando en Balderas se abre la puerta y de alguna manera milagrosa se rompen las leyes de la física y un gordito consigue entrar al vagón… un señor como de 70 años al que casi embarro contra el tubo del metro me empieza a hacer la plática.

–Señorita no me despeine, que no ve que vengo todo guapo (el señor era pelón)

- Discúlpeme, no pude evitarlo

– Bueno pero es que esta gente todavía no se acomoda bien en el techo

-JAJAJa tiene razón señor. Que hacemos?

– Nada, bajarnos todos

-Pues sí.

Se libera un asiento de manera milagrosa y el señor se rehusó a aceptar el asiento y me pidió varias veces que me sentara, hasta que acepté. Si, soy una suertudota. Iba platicando con una muchacha, el señor y me seguía haciendo la plática también. Antes de bajarse voltéa y dice:

– Bueno pues ya no la voy a volver a ver, así que mucha suerte en la vida señorita. Que le vaya a usted muy bien.

Vaya que es lindo mi México querido. Apesar de que el día fue largo y pesado, pareciera que hay en algunos rincones algunos extraños esperando su turno para funcionar, para alivianarte, para sacarte una sonrisa. Lo que a veces los conocidos no logran hacer o se les olvida o no tienen tiempo… para regalarte un minuto sincero, una palabra o una sonrisa sin pensarlo, sin nada detrás. Extraños son los extraños que habitan esta ciudad. Me encanta :)

Just because

Vine a dejar una notita sólo para decir que estoy contenta.Que los preparativos pre-nupciales derraman nuevos pendientes y muchas sonrisas. Que ando de buenas, aunque corriendo cada vez más…. y muy muy contenta… porque ya empieza noviembre. Que el tiempo pasa volando y al mismo tiempo no y eso me divierte. Que me gusta este espiral. Que la vida fluye y me gusta sentir como va sucediendo, poco a poco…

En fin… una notita nada más porque sí, porque ando de buenas y la vida sonríe :)

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