Sabines siempre tiene la mejor respuesta…

… y yo me sigo declarando su fan absoluta!! He aquí la mejor definición de la ideología de este espacio mío… cualquiera que venga a atentar contra ella, por favor, absténgase…

No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de
convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra
su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la
gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no
demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios
pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quién
es quién para decir “esto es así”, si la historia de la
humanidad no es más que una historia de contradicciones y
de tanteos y de búsquedas?)

Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de
ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni
afligirse, ni pensar en la muerte. “La vejez, la enfermedad
y la muerte”, de Buda, no son más que la muerte, y la muerte
es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.

Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando,
acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo
posible!)

Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de
verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme
caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.

No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente
a mis sueños.

Jaime Sabines

Amigos :)

Hoy vi a mis amigas. El grupo de siempre, el grupo que tiene años y años…. el grupo en el que nos falta la cónsul. Es curioso. Varias veces he platicado el tema y lo confirmo con detalles, palabras y experiencias. Esto de la amistad, es algo de verdad increíble. No me refiero sólo a las buenas fiestas o al relajo, que por supuesto son parte importante… me refiero a encontrar y elegir una segunda familia. A construir lazos que resisten los conflictos, las distancias, los roces….y que se refuerzan con un detalle, con una palabra en el momento adecuado, con una broma o un zape… simplemente se trata de compartir, que no? tal vez es eso… que reafirmo que a pesar de la evolución, existen algunos especialísimos seres con los que puedo seguir compartiendo y compartiéndome…con quienes puedo sentirme identificada, escuchada, aceptada y querida.

Pueden pasar largas temporadas sin vernos, hablando sólo casualmente. Pero seguimos siempre ahí. En mi ciudad adorada, mis consensus y agregados, en el trabajo compartido o en los proyectos conjuntos, el Eje Londres-Madrid, en Washington, no quiero enunciarlos. Sólo decirles que los pienso y los quiero y que ustedes saben bien quien son. Cuando se necesita una sonrisa, un hombro para llorar, un rato para distraernos o una mano para sostenernos. Cuando se hace indispensable compartir los logros o diluir las caídas. Cuando se hace rudo el camino o cuando se bifurca, o cuando se hace divertido. Hoy me siento muy afortunada de contar con amigos así. Gracias por estar aquí. Sin duda hacen más divertido el camino. Y la distancia no es ni será tal…

“Friends are quiet angels who lift us to our feet when our wings have trouble remembering how to fly.”

De regreso

De vuelta a escribir en mi espacio… de vuelta en mi país. Después de un año y poquito más de vivir en Londres, un trenecito me llevó a Bélgica. Un paréntesis que se me fue en un suspiro y que me llenó de sonrisas muchas y de recuerdos de esos que se atesoran para usarlos cuando ataca la nostalgia o la soledad. Tantos planes que demandan algo más de realidad me tienen de vuelta en México. Supongo que el mundo se ha revolucionado para mí, obligándome a evolucionar con él. Y aquí la dinámica sigue su mismo ritmo pausado y con calma. Mucho he disfrutado el reencontrarme con mi familia, con mis amigos, con lo que era y he sido en este lugar. Y también mucho me cuesta re-adaptarme, sentirme de nuevo en mi casa, encajar de nuevo en una cuña que era la mía pero que parece haber cambiado de forma y ya no embona. Cuantos cambios se dibujan en el aire. Cuantos cambios si volteo hacia atrás… y veo los rostros y sus facciones y sus expresiones y sus preocupaciones y sus alegrías.

Planes de más cambios llenan mi cabeza. De ideas, de colores, de papeles, de pendientes. Pero sobre todo de sonrisas. Estos planes me llevarán al inicio de un ciclo más, uno nuevo, uno que quisiera comenzar pronto prontito….Amo lo que veo cuando pienso en el futuro. Amo esa voz y los contenidos que dibuja; amo esa mano y lo caminos por los que acompaña y me apoya; amo esos ojos y los sueños que reflejan. Y me pesa tremendamente estar tan lejos. Pero todo tiene una razón de ser. Una dualidad que representar. A mí que me gusta tanto esa palabra, dualidad, encontré mi complemento.

Estoy de regreso, al final de una etapa y en transición a la que sigue.

Acceptance is not submission; it is acknowledgment of the facts of a situation. Then deciding what you’re going to do about it.

Cuando se cierra una puerta…

La primera vez que recuerdo me dijeron “no, gracias” en algo realmente relevante para mí, fue cuando intenté entrar al Colegio de México. Supongo que todo pasa por una razón. Y la verdad debo confesar que nunca me arrepentí de haberme ido a estudiar al lugar que en ese momento consideraba como el second-best. El ITAM fue un excelente lugar para aprender, conocer y divertirme, sin convertirme en un ratoncito bibliotequero- que siempre he tenido tendencias ñoñezcas, no se puede negar, ni se ha podido erradicar. Alguna vez después, intenté hacer un curso de verano en la Universidad de San Diego, pero me botaron. Que arte para decirte que eres increíble pero no lo suficiente. Después de la cabizbajez, fue ese verano cuando encontré mi primer trabajo, irónicamente, en El Colegio de México.

Durante la búsqueda de trabajo posterior– que El Colegio no me encantaba–fui rechazada en varios lugares como la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de la Función Pública y Asesoría y Análisis. Y de nuevo, fue lo mejor que pudo ocurrir ya que en esos días el profesor Miguel Sarre me buscó para pedirme que trabajara con él. Fue entonces cuando entré a trabajar como su asistente en lo que hasta hoy ha sido mi experiencia profesional más enriquecedora: el Diagnóstico de Derechos Humanos de la ONU. Pero como todo lo bueno, se terminó… era un proyecto de un año y no hubo continuación. Así que me puse a hacer mi tesis, que tenía abandonadísima.

Fue así como llegó un día la oferta de entrar a trabajar con el embajador Montaño. Irónicamente, en la oficina de Asesoría y Análisis que me había rechazado un año antes. ¿Porqué fue bueno? Porque yo quería hacer una maestría y hubiera tenido que posponerla de haber entrado a cualquier otro tipo de oficina. Esta oficina no sólo me permitió conocer y aprender más sobre el funcionamiento del Congreso mexicano, sino dejarla ir cuando no había mucho más por aprender ahí, a tiempo para seguir con el plan.

De ahí, la historia es muy sencilla… me vine a estudiar a Londres, a hacer una maestría en políticas públicas. Pero el año se me está terminando. Y los planes muchos que han surgido me tienen buscando chamba de este lado del charco. Entiendo que no es tarea sencilla, sin embargo me había ilusionado con una posibilidad de hacer análisis para una empresa londinense que se dedica al riesgo político. Y hoy me dieron las gracias, amablemente, por haber contestado las examinaciones que me enviaron. Espero que el esquema se repita y en poco tiempo pueda ver cual fue la ventana que se abría cuando esta otra puerta se cerró.

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