Es oficial: Maestra!!!

Después de hacer larga la espera, hoy me escribió mi supervisora de LSE.

“… Your results will be posted on LSE4U on 30th November, so you can see them then. However, I asked to be shown your marks and can confirm that you attained a Merit overall. I believe I’m correct in saying that you received your highest mark on your dissertation…”

Ahora sí….. ya soy MAESTRA!!!!!!!!

YEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!

Después de todo, valió cada uno de los conflictos que me ocasionó y todas sus quejas….

P.D. Así, o más motivos para ser feliz?? :)

A un año

Hoy hace un año que llegué a Londres. Entre la emoción y el nervio de lo desconocido. Entre la sorpresa del que descubre todo un mundo nuevo y la nostalgia del mundo conocido que se quedó en otro lado. Desde la emoción de bajarme del avión, hasta el susto de tomar un tren y no entender nada de lo que decía el holandés que anunciaba las paradas. Desde la emoción del abrazo de bienvenida, hasta el nudo en la garganta con el abrazo de despedida. Desde la emoción de descubrir cada sitio que piso, hasta lo cotidiano de encontrar una rutina, un camino, un hogar. Desde el homesick de aprender a estar en mi casa sin que fuera la que siempre había conocido, hasta la ilusión de construir una nueva, compartida.

Y en un año han sucedido muchísimas cosas, aunque no puedo todavía creer que el año haya pasado tan rápido, cuando contar días para algún evento se vuelve una espera eterna. Un año. Aprendiendo a caminar sola y acompañada, aprendiendo a perspectivas muy distintas de la vida, aprendiendo a conocer gente, lugares, ideas y tradiciones. Aprendiendo a conocerme, a enfrentar mis demonios y mis miedos, a caerme y a intentar levantarme. Un año de aprendizaje continuo, continuado, ininterrumpido, a veces exitoso y otras más lento. Un año de sonrisas, risas, sueños y alegrías pero también de nostalgias, tristezas y extrañas sensaciones. Hacer un alto hoy y mirar hacia atrás me deja ver que el tiempo no pasa en vano… que me falta mucho por andar … que me falta mucho por definir…pero que este ha sido uno de los mejores años.

Lond-on

En el post anterior me cuestionaba si ando con el sentimiento aquel conocido como homesick. Y la verdad que hoy siento completamente lo contrario. Me queda muy poco tiempo en Londres. Y ayer por la tarde, mientras caminaba de regreso a casa, todo lo veía distinto. Los edificios se me hacían más lindos, las calles más atractivas, los coches todos al revés, más interesantes. Vaya, hasta el cielo se veía mejor. Y eso que andaba en un mood rarito, del que me sacudí más tarde después de darme cuenta de lo infantil de su origen.

Hace casi un año que llegué, todo me fascinó. Los colores, los ladrillos que conforman las estructuras de casi todas las casas, la arquitectura, la gente… y claro, tantos y tantos sitios turísticos. Me encantó la variedad de gente, la variedad de comida, la variedad de estilos fiesteros y la vida artística, cultural y nocturna de este lugar. Mi sitio favorito en esta ciudad, sin duda se lo ganó el río. Simplemente me encanta, es mágico. Y la vista que hay desde ahí, mientras vas avanzando en el tramo que va del Waterloo Bridge al Tower Bridge… ni que decir, a mi me parece fascinante. El sábado pasado me fui a caminar un rato por ahí, el paseo del Southbank… me encontré con una gran cantidad de gente paseando, vendiendo monerías al más puro estilo banquetero, disfrazados todos pintados de algún color, y eso sí, mucha mucha gente tomando fotos. Supongo que se debe a dos cosas: el verano y que es época de mucho turista. Ja! es genial. Hace mucho dejé de sentirme turista.Y hoy tengo ese sentimiento de querer aprovechar más, caminar más la ciudad, recorrerla y que no me falte ningún rincón antes de irme.

Tesis-mood

Escribir una tesis de nuevo es la encomienda para la que quedan los días que más o menos conforman un mes. Todos mis argumentos tienen sentido cuando me siento a escribir. Pero cuando leo lo que plasmé, cuando releo algún texto o cuando retomo alguna nota… parece que lo pierden, que carece de cabezas, de pies y de cuerpo. A veces no sé si me va a alcanzar el espacio, o si voy en realidad a tener tanto que decir como para llenar las 10,000 palabras. Que loco… todo da vueltas. Dos años y cachito ha, que escribí la tesis de la licenciatura… ja… creo que si la leyera ahorita le encontraría mil ocho mil errores que no le vi cuando la escribí. Entre esa de antes y esta de hoy, veo dos diferencias fundamentales: el espacio que dispongo para escribir y la supervisión a la que tengo acceso. Del primer tema hay poco que decir, salvo que siempre me ha encantado explayarme y cuando encuentro algo que decir… me cuesta mucho trabajo limitar mi expresividad. Del segundo, hay mucho más que comentar. Mi supervisor en el ITAM merece palmas, de pie y una ovación. Mi supervisora en este país de la eterna llovizna deja todo que desear… tanto que en estos momentos, carezco de cualquier tipo de apoyo, supervisión o revisión. Así que siento que voy caminando al matadero, con los ojos tapados y ni siquiera sé si tomé el camino correcto. Vaya. Quisiera convencerme de que la investigación que intento construir es relevante, que trae resultados convincentes y útiles a la actividad pública. Quisiera convencerme de que toda esta teoría y sus derivaciones van a ayudarme a definir algo, a encontrar algo, a aportar algo. Y aunque hay días en que lo creo, hay otros en que no estoy tan segura…Y claro que siempre está la pregunta al final de la divagación tesística… y luego ¿qué? ¿qué sigue? ¿a dónde voy? y esta pregunta me lleva irremediablemente a cuestionarme si elegí la maestría correcta. Porque mis expectativas eran muy distintas cuando llegué. Pregunto y me respondo que en efecto, he aprendido un montón, mucho más de todo este relajo de tropezones y de golpes bajos a mi ego académico. Sólo me sigo preguntando si me hubiera hecho más feliz otro programa, o si lo que tanto me ha costado no fue el programa, sino todo el contexto y adaptarme al mismo.

Este se ha perfilado, en mi escala personal, como uno de los mejores años de mi vida. Con todas las quejas que he vertido en este espacio, con todos los dolores de cabeza, las lágrimas, los saltos de emoción, de angustia, o de alegría; con todos los no-entiendo y los yeeii-ya-entendí; con toda la diversidad de ideas, de paradigmas y de rutas nuevas. El mood en el que me hallo en este momento es en el de sorpresa por la velocidad con que un año se me ha ido de las manos. Es el mood del que no cree que le toca cerrar el ciclo, con un empujón más (bueeeeno… que el empujón será más bien como madrazo bien dado). Es el mood del que no sabe a ciencia cierta lo que le espera en el camino que ha decidido caminar. Es el mood que sólo traen los cambios, las transiciones, la evolución. Es el mood tesis…

Time to move on…

Empecé por revisar los papeles que había en el suelo. Juntos y apilados en orden no parecían tantos. Revisando uno a uno empecé a separar los que todavía podría usar y a dejar en otro lado los que ya podían clasificarse como reciclables. El cuarto comenzó a llenarse de papeles por todos lados, con anotaciones, colores y uno que otro pensamiento al margen. Un año de papeles fueron saliendo, acumulándose, recordándome lo que hice y no…un año. Cuantas veces he hecho referencia a los cambios que este año ha implicado. Pero creo que nunca los había visto reflejados irónicamente en una pila de papeles. Cuanta nostalgia sentí, no lo puedo explicar. Vaya…me he acostumbrado a esta vida de sentimientos encontrados, de sensaciones desconocidas, de saber que al final del día, entre decisiones y sus consecuencias, y aún con todo el apoyo que he recibido… sólo me tengo a mí misma.Que extraña sensación de seguir en un proceso de auto-reconocimiento…uno que comenzó hace casi un año, uno que ha dado vueltas, ha tomado atajos y retornos y ha tomado rumbos inesperados. Que extraña sensación la de estar apilando lo que servía, como rastros del conocimiento que he tratado de encontrar y aprehender en este viaje. Todo en unas cuantas carpetas, todo en montones de letras, todo en una pila de ideas. Que extraña sensación la de haber conocido gente tan distinta que sin querer, se fue haciendo importante, fue pintando con sus propias acuarelas algunas horas de mi vida y que ahora también empieza a empacar para regresar a sus realidades. Que extraña nostalgia la de haber vivido con el nervio, la gastritis y el estrés en las últimas cinco o seis semanas y ahora todo pasó, ahora sólo queda esperar, ahora se abre otra etapa. Es esa la sensación…. la de abrir círculos nuevos mientras me ocupo de cerrar otros. La de empezar a ocuparme de tantos asuntos que me han tenido también con sentimientos encontrados y sobre todo mucha expectativa y emoción.

Hace un año escribía que me sentía inmersa en un espiral de cambios, y me parece un tanto irónico que ahora me sienta así de nuevo. ¿Será posible que se trate sólo de la vida? ¿Será que he elegido que así sea? ¿Será sólo que así debe ser? Cada vez me convenzo más de que el tiempo va dejando evidencia de su paso sobre los seres humanos de maneras tan diversas…. desde las pruebas que vemos en el espejo en pequeñas líneas o en nuevas tonalidades.. hasta las que se reflejan en nuestras reacciones, ideas y sueños. Este año ha sido un sueño que me ha hecho crecer como ningún otro hasta hoy. Y su evidencia se apila en montones de papeles, se acumula en fotos, recuerdos y sonrisas y se refleja en el espiral de cambios, que a pesar de generarme sensaciones similares, me divierte entre el vértigo y las vueltas que toman distintas velocidades.

Mi cuarto quedó en orden. Los papeles del suelo desaparecieron. La maleta que cargaré hacia la escala que me queda antes de cerrar el círculo, se volvió más pesada de lo que esperaba… cargando parte la evidencia de lo que vine a buscar aquí. Entre la emoción y la nostalgia de seguir avanzando y mirar lo que se queda atrás, me gusta la idea de tomar un tren mañana, de ir viendo como se aleja poco a poco Londres para acercarme a otro destino, a otra etapa, a otra decisión de vida. Y me gustan las mariposas en el estómago, las sonrisas y la mezcla de ambas con la nostalgia de comenzar a transicionar lo que ha sido mi vida en los últimos diez meses. Coleccionando imágenes, ideas, sensaciones, sonrisas y muchas buenas memorias para sazonar las siguientes etapas.

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