Un retrasado…
Hoy es jueves 16 de Noviembre y me gustaría poder postear algo. Sin embargo, ya no estoy en la Pepe-Cueva. Estoy dans Le Pepe-Crib asi que…aún no tengo “Interné” y algunos posts saldrán de-a-jalón…
Hoy es jueves 16 de Noviembre y me gustaría poder postear algo. Sin embargo, ya no estoy en la Pepe-Cueva. Estoy dans Le Pepe-Crib asi que…aún no tengo “Interné” y algunos posts saldrán de-a-jalón…

Como le comenté a varias personas, si Calderón u Obrador no hubiera sido candidato, hubiera votado por doña Mercado. Creo que es la única que plateó la necesidad de un Estado moderno y, con palabritas como sociedad de la información, me llegó al corazón. Lamentablemente, no iba a ganar y acabé votando por el Peje. Sí, lo digo sin vergüenza, aunque algunos probablemente piensan que eso sea caer bajo.
Mi voto fue meditado, y los que me conocen saben que no me dejo llevar por grilla barata. Entre varios factores, influyó una visión a largo plazo en la cual esperaba que, después de una probadita de los tres partidos, los mexicanos ya no votaran por miedo e ignorancia y que exigieran más propuestas reales en unos seis añitos. Además, mi voto fue de castigo ya que votar por el PAN me parecía legitimar el gobierno de la Zorra, con el cual nunca estuve de acuerdo.
Aunque voté por el PRD, cuando se anunciaron los resultados del PREP no me molestó saber que el PAN había ganado. Estaba conciente que estábamos votando por el menos peor y que cualquiera sería mejor que el incompetente de Fox. Además me daba gusto saber que toda la porquería de estas elecciones por fin acabaría… Que ingenuo fui ¡por Zeus!
Ahora resulta que tenemos que esperar hasta septiembre para saber quien será el nuevo presidente. Lo peor de todo es que ahora no tendremos el fútbol para darnos un respiro y otro tema de qué hablar. La verdad es que creo que nunca sabremos con certeza quién ganó las elecciones. No siento que pueda encontrar manera para afirmar que la ganó el Peje, pero creo que los que dicen con fe y casi-casi juran por su dios que triunfó uno u otro se comportan como abanderados fanáticos del América o de los Pumas.
Sí: es triste. Creo que estas elecciones sólo nos han demostrado que no hay madurez política en México y que estamos muy lejos de la democracia que pensábamos que construíamos hace seis años con el famoso cambio. La gente defiende a capa y espada a su candidato con la misma actitud visceral con la cual argumenta que su equipo de fútbol es el mejor. Nadie se para a pensar en lo mal que realmente está el sistema y el peligro de las actitudes individuales y protagonísticas ante nuestra realidad. No, no me refiero al Peje, aunque lo incluyo.
¿Hubo fraude electoral? Sí, y el que lo dude que mejor lea el Teleguía o la Eres y que siga viviendo su fantasía. Hubo irregularidades en las votaciones creadas por todos los partidos “de tradición”. Esto está muy bien documentado pero, en la política como en el juego de pelota, todo el mundo escucha lo que le conviene: “todos menos mi partido”.
¿Se manipuló el sistema electrónico del IFE? Eso sí…no lo sé. Conozco a mucha gente que trabaja para esta institución, en la cual tengo plena confianza, pero ninguna que podría tener la capacidad técnica como para detectar un algoritmo como el que se dice que se utilizó. Supongo que le corresponde al TRIFE decidir si este “bug” en el sistema existe o no. Lamentablemente, el IFE, una de las pocas instituciones con credibilidad en el país, se ha puesto en tela de juicio. Siento sin embargo, que sus mecanismos son buenos pero el manejo político del mismo en las horas más tensas e importantes fue mal dirigido from the top simplemente porque no supo proteger su imagen ante las presiones mediáticas y sociales. Curiosamente, parece que esto es algo que también le pasa a la selección mexicana: siempre llegamos a la Copa pero, a la hora de la hora, nos hacemos chiquitos.
El fraude común y corriente, sin embargo, existió y todos, como buenos mexicanos desconfiados, sabíamos que ocurriría aunque en menor cantidad que la que se veía durante la Dictadura Perfecta. Pero nadie puede decir con seguridad si su presencia cambió los resultados de unas elecciones tan cerradas. Al fin y al cabo, todos compraron votos, presionaron a la gente, usaron a las instituciones gubernamentales en su poder para ofrecer programas y servicios a su posible electorado y retomaron algo de “mapachería”. Unas acciones neutralizaron otras y el balance e impacto real sobre los resultados queda en duda y, como probablemente no se abrirán todos los paquetes electorales ni se hará el voto por voto, el triunfo será para aquel que jugó mejor el juego de las impugnaciones. Así, la verdad quedará condenada al limbo.
Estamos jugando penales, pero no son como los reales que nos dan un resultado en unos cuantos minutos, sino uno de semanas –tiempo en el cual todos los fans con sus banderas en mano y caras pintadas se emborracharán peligrosamente con delirios de poder.
En estas elecciones todos perdimos porque no habrá verdad ni legitimidad de entrada para ningún gobernante. Lo único que todos podemos afirmar es que después del seis de septiembre, habrá medio país inconforme con el proceso electoral, sea quien sea el “ganador”. Lo pongo entre comillas porque en serio que no entiendo qué están diciendo los panistas actualmente cuando dicen que ganaron si lo que salió de las elecciones hasta ahora fue tan sólo una promesa de poca gobernabilidad y una herida que ningún fan partidario dejará de resentir o perdonará por seis años. Pero bueh, algunos seguro tienen prometido un buen hueso en la próxima administración… chamba segura o la esperanza de la misma en un país de pobres es ganancia, supongo.
Hay muchas cosas que me gustaría comentar, pero supongo que lo dejaré para otra ocasión y tal vez otros foros. Sin embargo, debo decir que me preocupa estas semanas que aún faltan para acabar con esta tragicomedia política. Los perredistas están al borde de la violencia, los panistas los están provocando cada vez que actúan como si no hubiera duda sobre los resultados y siento que nos estamos metiendo en un callejón sin salida. Estratégicamente, comprendo porque el PAN ya tiene su equipo de transición y actúan como si estuvieran en Los Pinos. Al fin y al cabo, su postura es la que tomaría cualquier partido en su situación. Es una fórmula básica para crear presión para que no se reviertan los resultados. El Peje también está en la postura que debería estar: la única que le queda. Aunque creo que su “todo o nada” es un suicidio político porque alejará a todos aquellos que no son radicales. Presiento que no ganará con las impugnaciones porque el PAN hizo las propias en los estados amarillos para asegurarse de que no cambien los resultados. Además, si se anulan las elecciones en su totalidad, cosa que me parece lo más doloroso pero lo mejor porque nos enseñaría una lección importante, Obrador habrá alienado a los votos moderados que le darían la victoria.
Creo que México es, ha sido y continuará siendo como uno de esos hoyos en los cuales se prepara la barbacoa… la violencia social se está cocinando lentamente en lo más profundo del país. Los últimos seis años de poco cambio para los pobres sólo ha llevado a mayor inconformidad y la desilusión y la muerte de una esperanza para muchos (equivocada o no) puede cambiar el horno tradicional por una olla express.
Hablando de tacos… ya se me antojaron, seguro los valientes que leyeron hasta aquí ya se cansaron, son las seis y no he comido. Me voy al mercado.
Me dejó muy mal sabor de boca, la verdad. Si calderón u obrador no estuviera en la contienda y el otro tuviera que competir sólo con la Mercado, creo que votaría por ella. Escribo los nombres de los dos primeros con minúscula como muestra del poco respeto que me genera su actitud. Los otros dos me parecen súper grises.
Sinceramente, el debate me pareció nulo y me trajo flash-backs de muchas campañas estudiantiles baratos que llegué a presenciar cuando estaba metido en la grilla universitaria. La única que se mantuvo a la altura y se comportó como una dama fue la que debía hacerlo. Los otros dos parecen niños y su actitud es un insulto no para el otro candidato, sino para la inteligencia del mexicano promedio y algo que le quita credibilidad a sus propuestas. Al fin y al cabo, si usan su tiempo para tirar lodo en lugar de hablarle al pueblo, ¿qué tanto interés le demuestran a las problemáticas de fondo?
Los dos buscan hacerse grandes haciendo más chico al otro y en la práctica de esta “estrategia” se ven patéticos, para no decir más. Las propuestas son flojas y poco innovadoras. Lamentablemente, por eso me parece que el debate, que debía haber sido una pieza clave del proceso electoral, fue llevado casi al fracaso por los mismos candidatos. Hubiera sido muy sencillo salvarlo. Bastaba con que ellos hablaran de la viabilidad de sus propuestas y las de sus contrincantes para que pudiéramos hablar de algún tipo de logro democrático, pero esta oportunidad se perdió.
Supongo que con lo que me quedo es con la idea de que hay muchos proyectos pero nada que se acerque a una verdadera propuesta de Estado por alguno de los candidatos. Tal vez lo bueno es que no hubo un verdadero triunfo para alguno de ellos, ya que esto significa que las elecciones serán muy cerradas entre los dos partidos obvios. Así, uno puede ir a votar sabiendo que su voto sí cuenta, aún cuando las opciones dejan mucho que desear. Es una ironía… la democracia gana pero el país quien sabe.
Yo quisiera ser lino y en tu lecho,
allá en las sombras, con ardor cubrirte,
temblar con los temblores de tu pecho,
y morir de placer al comprimirte.
¡Oh! ¡Yo quisiera mucho más! ¡Quisiera
llevarte en mi como la nube al fuego,
mas no como la nube en su carrera
para estallar y separarnos luego!
Yo quisiera en mí mismo confundirte.
Confundirte en mi mismo y entrañarte;
yo quisiera en perfume convertirte,
convertirte en perfume y aspirarte.
Aspirarte en un soplo como escencia,
y unir a mis latidos tus latidos,
y unir a mi existencia tu existencia,
y unir a mis sentidos tus sentidos.
Aspirarte en un soplo del ambiente,
y así verter sobre mi vida en calma
toda la llama de tu pecho ardiente
y todo el éter de lo azul de tu alma.
Aspirarte, mujer… De ti llenarme.
Y en ciego, y sordo, y mudo consagrarme
al deleite supremo de sentirte
y a la dicha suprema de adorarte.
Este fue un fin de semana intenso para mí. Se casó el Abuelo, uno de mis mejores amigos; fui a la boda con mi psicóloga favorita; regresé a su casa en Cuerna que tan buenos recuerdos me trae; fui a una “comida” con cierta gente importante y me sentí cómodo por primera vez en mi vida; dormí en una hamaca después dos años; cerré y abrí muchas puertas; vi más caras que me hicieran sonreír de lo que esperaba; me sentí cómodo en una reunión por primera vez desde que llegué…
Creo que el apantallador guamazo que me acomodé en la iglesia ayudó a que me sintiera en confianza muy rápido con estas ITAM tribes que no había visto en un rato. Si recuerdan, yo soy agnóstico…y eso me hace admitir que veo mucha ironía en el hecho y el lugar del incidente porque, casí-casí, siento como si hubiera sido una bendición de mal gusto y tienen toooodo el permiso de reírse, que yo también lo hago y quiero foto o video del hecho si existe. Felicidades a los que sabiamente decidieron que “the show must go on”.
No dejé de maravillarme y asombrarme con las reestructuraciones sociales que las bodas crean. Este año no sólo se casa él, sino las aves de corral (El Pato y El Gallo) y el mismísimo Tito. Me di cuenta que estoy aterrizando en momentos de gran transición para mucha gente pero más para los que estaban en “stage left” de la pista de baile de la boda. Todos han cambiado y crecido tanto que creo que algunos no nos reconocimos…
Eso me recuerda, soy muy malo para reconocer caras y a veces se me barren los nombres. Si no saludé al instante, ha de haber sido por eso. Si no me creen pueden preguntarle a Lau si ya me perdonó por haber ido a una fiesta de disfraces, saludarla y no haberla reconocido hasta dos horas después aunque no iba muy disfrazada y, además, ¡estaba en su casa.!
!
Puedo decir que, si bien este fue un fin de semana de ritmo pesado, psicológicamente hablando, fue también maravilloso…uno de esos que no se planean y salen más que perfectos. La última noche pude instalarme en la hamaca, pensar hasta muy tarde, escuchar grillos, chicharras, perros, gatos, quijas, sapos, ranas con la lluvia intermitente de fondo… y recordar esa temporada que viví en esa casa increíble en lo que escribía mi tesis antes de partir para Ginebra. La noche definitivamente se me hizo corta, pero debo decir que hacía tiempo que no me iba a dormir con una sonrisa tan grande en la cara. Ha de ser por todas las cosas que ahora valoro y las nuevas cosas que vendrán…
Bueno, ahora sí: los cinco hábitos extraños que me pidieron que nombrara. Como siempre, soy el último en contestar estas cosas, así que ya no le pasaré el batonazo a “nadien, mantos”. La ventaja es que he tenido el tiempo para pensarlo y me he dado cuenta de muchas cosas. Supongo que lo que mejor me funcionó fue acordarme de aquello que me dicen mis amigos, muchas de ellas cosas que les da risa.
1) Siempre cargo con mochila o portafolio y/o pantalones o chamarras con muchos bolsillos. Lo tengo desde chiquito. Mi madre cuenta como me iba al kinder con un portafolio que le habían regalado a mi padre con Gansito, Boing y juguetes. Obviamente, ellos no venían incluidos. Mi prima se ríe de que, cuando estaba en primaria, tenía una mochila casi-casi tan mágica como la de Spory Billy de la cual siempre sacaba cosas muy locas y siempre traía una navaja como la de Macgiver. Apodo que me han otorgado en varias ocasiones.
2) Tengo un embudo en la cocina. Lo uso para llenar las botellas de leche con chocolate. Las cierro, las agito y ¡listo! Me puedo tomar un litro como si fuera agua. Los vasos son para nenas.
3) Tengo aberración por las frutas des-úbicadas. Osease, los tomates, las aceitunas y el aguacate. Las considero así porque no se comportan como frutas ya que no son algo que me comería de postre. Las que puedo comer, son aquellas que pueden ser finamente picadas. Es decir, el último está out porque es como cortar puré.
4) Puedo pasar mucho tiempo sin hablar. Es algo que he adquirido por tener que pasar gran parte de mi vida sin poderme comunicar con la gente y tener que frecuentar cenas con políticos, economistas y diplomáticos desde mocoso. Cuando llegué a Ginebra, no sabía francés. Cuando salí, mis padres nos hablaban a mi hermana y a mí en español y nosotros contestábamos en francés. Yo lloré el primer día de primaria en México porque no tenía el mismo vocabulario de juego que mis compañeritos. Supongo que los niños pensaban que era tonto o tenía algún problema mental por lo mismo. Cuando llegué a Washington, sólo sabía decir Yes, No, y May I go to the Bathroom? El primer día de escuela antes del recreo, siendo otra vez el chico-nuevo, unos “broddies” me preguntaron varias cosas a las cuales contesté alternando Yes and No. Acabe corriendo atrás de ellos por lo que me pareció una eternidad mientras que me señalaban que los siguiera y me gritaban cosas. Hasta la fecha, no tengo idea de qué pasó ni porque estaban tan emocionados. Al llegar a Brasil, medio entendía lo que me decían, pero había cosas que nomás no cuadraban. Los niños del edificio donde vivía me preguntaban que si quería ir a “brincar”. La verdad, no me parecía una forma muy interesante de pasar el tiempo, pero nunca brincábamos. Es que así se dice jugar en portugués. Para quinto y sexto de primaria, la malicia del niño mexicano que tanto contrastaba con la brasileña me hizo blanco fácil. Los niños del Olinca se la pasaron diciendo que yo no hablaba buen inglés. Cuando escogieron a la persona del salón que mejor lo hablara para recibir a los niños estadounidenses que venían de visita, no me seleccionaron. Después de una pequeña crisis existencial, me di cuenta que la elección había sido por parte de las maestras y, curiosamente, ganó la hija de una de ellas. Afortunadamente, en los próximos brincos de país no tuve tantas broncas porque se hablaba inglés o español. Claro, cuando regresé a México tuve que entender cosas como el albur y ahora, para cuado regresé a Ginebra una vez más, realmente se me había olvidado el francés. Con una vida así, uno aprende a escuchar y se entretiene solo. No soy una de esas personas que platica mucho en grupos y a veces puedo tomar pausas de silencio por puro gusto. Eso para muchos es algo extraño, para los desconocidos supongo que puede ser hasta incomodo, pero para mi puede ser una ventaja. La gente piensa, como esos niños de primaria, que uno es tonto por no hablar. Mientras, uno escucha y aprende mucho porque sabe poner atención.
5) Mis cuates siempre son los vigilantes y el personal de limpieza de los turnos de la tarde. Me gusta trabajar de noche y puedo hacer all-nighters sin problema. Admito que a veces le encuentro cierto encanto a eso de ir a desayunar a un restaurante después del trabajo e irte a dormir. Rogerito, Gallo, y yo, solíamos ir entre semana a El Jarocho a las 11:55pm, rayando el cierre y Vic, el dueño, nos tenía cafés y capuchimocas listos para nuestras sesiones del Consejo. Té también, si llegaba el Abuelo. Mis amigos que no comparten estos horarios, son los que más preguntan que si estoy en una de mis etapas de “Shun-the-world” y los que me piden: “dá señalaes de vida, cabrón”. Me gusta vivir de noche y puedo decir, después haberlo hecho, que compartir casa con un Marichi es algo ideal para la gente como yo.