Me dejó muy mal sabor de boca, la verdad. Si calderón u obrador no estuviera en la contienda y el otro tuviera que competir sólo con la Mercado, creo que votaría por ella. Escribo los nombres de los dos primeros con minúscula como muestra del poco respeto que me genera su actitud. Los otros dos me parecen súper grises.
Sinceramente, el debate me pareció nulo y me trajo flash-backs de muchas campañas estudiantiles baratos que llegué a presenciar cuando estaba metido en la grilla universitaria. La única que se mantuvo a la altura y se comportó como una dama fue la que debía hacerlo. Los otros dos parecen niños y su actitud es un insulto no para el otro candidato, sino para la inteligencia del mexicano promedio y algo que le quita credibilidad a sus propuestas. Al fin y al cabo, si usan su tiempo para tirar lodo en lugar de hablarle al pueblo, ¿qué tanto interés le demuestran a las problemáticas de fondo?
Los dos buscan hacerse grandes haciendo más chico al otro y en la práctica de esta “estrategia” se ven patéticos, para no decir más. Las propuestas son flojas y poco innovadoras. Lamentablemente, por eso me parece que el debate, que debía haber sido una pieza clave del proceso electoral, fue llevado casi al fracaso por los mismos candidatos. Hubiera sido muy sencillo salvarlo. Bastaba con que ellos hablaran de la viabilidad de sus propuestas y las de sus contrincantes para que pudiéramos hablar de algún tipo de logro democrático, pero esta oportunidad se perdió.
Supongo que con lo que me quedo es con la idea de que hay muchos proyectos pero nada que se acerque a una verdadera propuesta de Estado por alguno de los candidatos. Tal vez lo bueno es que no hubo un verdadero triunfo para alguno de ellos, ya que esto significa que las elecciones serán muy cerradas entre los dos partidos obvios. Así, uno puede ir a votar sabiendo que su voto sí cuenta, aún cuando las opciones dejan mucho que desear. Es una ironía… la democracia gana pero el país quien sabe.