Como diría mi madre: “juntando chinchero”.
Me parece que nunca he podido hacer una colección seria de cosa alguna. En un momento, supongo que cuando tenía entre 5 y 8, tuve una de cochecitos. He de haber juntado como 200. Lo que seguro se convertiría en un record mundial, se acabó mientras estábamos fuera del país. Me la robaron cuando alguien que vivía en nuestra casa metió gente desconocida. Las cajas estaban a la mano y se llevaron mis “naves” más rápido que en la película de Gone in 60 seconds.
Después, coleccioné latas de refresco y cerveza. Como 300 en algún momento. Es decir: como 50 six-packs de diferentes tamaños en mi cuarto. De esas, sólo me quedé con una de cerveza “Billy” que era una edición especial honrrando la reputación del hermano alcohólico de Jimmy Carter, el expresidente de EUA. Ocupaban mucho espacio y las acabé regalando en tres cajas enormes. Esa lata, debe estar, si no la he perdido, en Uruguay… créo.
En otra ocasión coleccioné centavitos que mi padre traía de sus múltiples viajes. Si bien me maravillaba que estuvieran escritos en cosas que nunca había visto, era una flojera limpiarlos todo el tiempo, no sabía bien como guardar las monedas, y la caja en la que las metía llegaba a ser un estorbo. En retrospectiva, considero que coleccionar dinero es medio absurdo si no se aprecia con un recuerdo.
No, no colecciono bicicletas. Sólo lo menciono porque me dolió, pero es otra historia…


on March 6th, 2006 at 4:33 pm
Es inevitable que recuerde la historia en voz de tu madre y como era el criterio de escoger que se llevaban.
Supongo que ahora habrá que hacer colecciones en línea. View all comments by Luc
on March 9th, 2006 at 4:39 pm