Los cinco hábitos extraños… no, no me estaba haciendo pato.
Bueno, ahora sí: los cinco hábitos extraños que me pidieron que nombrara. Como siempre, soy el último en contestar estas cosas, así que ya no le pasaré el batonazo a “nadien, mantos”. La ventaja es que he tenido el tiempo para pensarlo y me he dado cuenta de muchas cosas. Supongo que lo que mejor me funcionó fue acordarme de aquello que me dicen mis amigos, muchas de ellas cosas que les da risa.
1) Siempre cargo con mochila o portafolio y/o pantalones o chamarras con muchos bolsillos. Lo tengo desde chiquito. Mi madre cuenta como me iba al kinder con un portafolio que le habían regalado a mi padre con Gansito, Boing y juguetes. Obviamente, ellos no venían incluidos. Mi prima se ríe de que, cuando estaba en primaria, tenía una mochila casi-casi tan mágica como la de Spory Billy de la cual siempre sacaba cosas muy locas y siempre traía una navaja como la de Macgiver. Apodo que me han otorgado en varias ocasiones.
2) Tengo un embudo en la cocina. Lo uso para llenar las botellas de leche con chocolate. Las cierro, las agito y ¡listo! Me puedo tomar un litro como si fuera agua. Los vasos son para nenas.
3) Tengo aberración por las frutas des-úbicadas. Osease, los tomates, las aceitunas y el aguacate. Las considero así porque no se comportan como frutas ya que no son algo que me comería de postre. Las que puedo comer, son aquellas que pueden ser finamente picadas. Es decir, el último está out porque es como cortar puré.
4) Puedo pasar mucho tiempo sin hablar. Es algo que he adquirido por tener que pasar gran parte de mi vida sin poderme comunicar con la gente y tener que frecuentar cenas con políticos, economistas y diplomáticos desde mocoso. Cuando llegué a Ginebra, no sabía francés. Cuando salí, mis padres nos hablaban a mi hermana y a mí en español y nosotros contestábamos en francés. Yo lloré el primer día de primaria en México porque no tenía el mismo vocabulario de juego que mis compañeritos. Supongo que los niños pensaban que era tonto o tenía algún problema mental por lo mismo. Cuando llegué a Washington, sólo sabía decir Yes, No, y May I go to the Bathroom? El primer día de escuela antes del recreo, siendo otra vez el chico-nuevo, unos “broddies” me preguntaron varias cosas a las cuales contesté alternando Yes and No. Acabe corriendo atrás de ellos por lo que me pareció una eternidad mientras que me señalaban que los siguiera y me gritaban cosas. Hasta la fecha, no tengo idea de qué pasó ni porque estaban tan emocionados. Al llegar a Brasil, medio entendía lo que me decían, pero había cosas que nomás no cuadraban. Los niños del edificio donde vivía me preguntaban que si quería ir a “brincar”. La verdad, no me parecía una forma muy interesante de pasar el tiempo, pero nunca brincábamos. Es que así se dice jugar en portugués. Para quinto y sexto de primaria, la malicia del niño mexicano que tanto contrastaba con la brasileña me hizo blanco fácil. Los niños del Olinca se la pasaron diciendo que yo no hablaba buen inglés. Cuando escogieron a la persona del salón que mejor lo hablara para recibir a los niños estadounidenses que venían de visita, no me seleccionaron. Después de una pequeña crisis existencial, me di cuenta que la elección había sido por parte de las maestras y, curiosamente, ganó la hija de una de ellas. Afortunadamente, en los próximos brincos de país no tuve tantas broncas porque se hablaba inglés o español. Claro, cuando regresé a México tuve que entender cosas como el albur y ahora, para cuado regresé a Ginebra una vez más, realmente se me había olvidado el francés. Con una vida así, uno aprende a escuchar y se entretiene solo. No soy una de esas personas que platica mucho en grupos y a veces puedo tomar pausas de silencio por puro gusto. Eso para muchos es algo extraño, para los desconocidos supongo que puede ser hasta incomodo, pero para mi puede ser una ventaja. La gente piensa, como esos niños de primaria, que uno es tonto por no hablar. Mientras, uno escucha y aprende mucho porque sabe poner atención.
5) Mis cuates siempre son los vigilantes y el personal de limpieza de los turnos de la tarde. Me gusta trabajar de noche y puedo hacer all-nighters sin problema. Admito que a veces le encuentro cierto encanto a eso de ir a desayunar a un restaurante después del trabajo e irte a dormir. Rogerito, Gallo, y yo, solíamos ir entre semana a El Jarocho a las 11:55pm, rayando el cierre y Vic, el dueño, nos tenía cafés y capuchimocas listos para nuestras sesiones del Consejo. Té también, si llegaba el Abuelo. Mis amigos que no comparten estos horarios, son los que más preguntan que si estoy en una de mis etapas de “Shun-the-world” y los que me piden: “dá señalaes de vida, cabrón”. Me gusta vivir de noche y puedo decir, después haberlo hecho, que compartir casa con un Marichi es algo ideal para la gente como yo.



on February 24th, 2006 at 8:56 pm
Mi querido padre, comparto ese hábito extraño de vivir de noche, pienso mejor en las madrugadas y duermo mejor de día. View all comments by Luc
on February 26th, 2006 at 12:46 am
Mi querido amigo:
Este post me gustó mucho.
La gente que calla es la gente cuyo silencio envuelve palabras que son preciados objetos. Uno nunca sabe cual es la magia de tales enmudecidos seres hasta que aprende con el silencio a estar tranquilo.
Siempre admiré en un chavo que se llama Álvaro, su quietud enigmática. Es de aquellas personas que no necesitan hablar para comunicarse, y uno que había estado acostumbrado a no parar de moverse no podía sino admirarse de esa contemplativa contención.
Con el tiempo he entendido que no vale la pena hablar hasta por los codos si no se tiene algo valioso que decir. Pero en este nuestro mundo se confunde a las palabras con el existir y con la esencia…
Creo que una futura civilización -si se nos está permitida- será cada vez más silenciosa y más verdadera.
Cuando te recuerdo, te percibo observando y reflexionando en medio del barullo de la música electrónica. Este post dice mucho de ti, y dice muy buenas cosas.
Te mando un abrazo bro.
Antonio View all comments by Tony
on February 27th, 2006 at 11:28 am
Toñito! Jajaja… que chistoso: yo te recuerdo en el antro gritando “UE-UE-UE…” como loquito, con un pila impresionante y una super sonrisa. Si la gente pone esas dos imágenes juntas, no sé como se imaginarán que eran nuestros desmadres
jajajaja…
Precisamente, eso de las civilización del futuro, me recordó a una plática con una amiga. Le comentaba de una cita que decía algo así como “El que la gente hable de manera descontrolada y sin parar, es síntoma de que no sabe lo que pasa en la mente de los demás”. Quien sabe: si la gente escuchara más y realmente intentara comprender lo que oye, todos tendríamos tiempo para expresarnos con pocas palabras (porque habría reflexion y algo de empatía) y cambiar tantas cosas que hacen falta. Y así, no sólo se nos permitiría esa civilización, sino que nos la habríamos ganado.
Sabes, tal vez habría que ser un poco más como los asiáticos. Esos son muy calladitos… quien sabe… tal vez ellos son los enviados de el futuro.
No cabe duda de que tendremos que apartar unas horas y platicar lo que parecerán minutos. Los silencios van por cuenta mía.
Luc: pues no me cabe duda que eso lo heredaste de mi. Es bueno saber que tenemos esos mismos horarios, porque así te voy a traer en chinga con tu tesis por las madrugadas. Disfruta este tiempito que te queda.
View all comments by P.p.
on February 27th, 2006 at 9:15 pm
Al menos valió la pena la espera… Me encantó lo de los silencios, más que un hábito extraño parece una manera de ver la vida, y me atrevería a decir incluso que es envidiable…
View all comments by Ana Lucía
Beshotote
on February 28th, 2006 at 6:11 pm
Tienes toda la razón con los habitos que mencionas mi querido pepito!!!!!… pero te faltó la que es tu sello personal…. Tu dicción!!!!, hables el idioma que hables, lo haces a la velocidad de la luz, haciendo en ocasiones toda una aventura saber lo que estás expresando!!!…. Ni El Gallo ni el buen roger me dejaran mentir!!!, definitivamente un hábito que es tu sello personal!!!!
un abrazo.
abuelo View all comments by abuelo
on March 3rd, 2006 at 8:48 am
Guerita! Uy, menos mal que el público conocedor quedó satisfecho.
Sin duda, es una manera de vivir, supongo que lo que se presenta en mis fotos son todas esas cositas que me entretienen en los ratos de silencio. Besos con cariño, Pricesa Posmoderna.
Abuelito! Que desaparecido has andado, eh?
jejeje, pues ese también es uno de mis hábitos… tal vez, más que extraño es malo… pero bueh… de alguna forma tenía que compensar el otro, no? 
Un abrazo mi estimáo! View all comments by P.p.