Tan sólo una opinión.
Creo que sigo sin poder creerlo. Fraude. Una palabra tan fuerte para una situación tan común en México; se podría decir de broma que deberíamos estar acostumbrados. Y aún así no me la creo.
He leído tantas opiniones, todas ellas encontradas, todas ellas intervenidas por los medios. He leído los beneficios y los problemas que causaría el recoteo. He leído mentadas de madre, recordatiorios familiares e insultos de todo tipo. He visto las fotografías de los bandos, las acusaciones y las respuestas de todos lados. El silencio del gobierno, el apoyo internacional a unas elecciones limpias, el recelo y odio en las caras de las personas en las “marchas” (informativas) de AMLO.
Creo que nunca se había escrito, en nuestro país, tantas opiniones, tan dispersas, tan raras, tan encontradas. Nunca había visto tantas opiniones de una persona, desde ataques hasta volverlo en un semi-dios.
AMLO se ha comenzado a trasformar en una esfinge mediática. Cada aparición es una revolución, todos la esperan, la critícan o la vanaglorian. Cada aparición muta y se convierte en un animal mediático con mensajes divagantes y contrariados. Donde la gente ciegamente cree lo que escucha por una esperanza. Y sí, representa esa esperanza que vió la luz en campaña política y que dejará de resplandecer cuando su imagen política se funda en los anales de la história de los mitos y realidades del país.
Una imagen confundida entre las instituciones que desafía y alienta, que combate y “respeta”; fuera de la ley y dentro de ella. En una dualidad de derechos y obligaciones. De lucha contra los medios, teniéndolos a sus pies. De lucha contra su propia sombra, y su propia derrota.
El solecito del mañana claudica hoy, se funde entre las marchas, ente la incitación a la violencia y la revolución “pacífica”. Entre los monopolios de poder, los grandes complots y los planes de quitarlo de la jugada, que sólo han permitido su encumbramiento al poder sin el poder.
¿Hasta dónde llegaremos? Es la pregunta obligada, por que hoy ya no importan los resultados, ya no importa el conteo, ya no importan las arrabiatas y los berrinches hechos. Hoy sólo importa que la gente comprenda que este proceso duele, hiere y lastima a nuestra independencia, credibilidad, economía y vida diaria. No sólo separa al país, separa a las personas, separa a los empleados de sus trabajos, a los hijos de sus padres y en general a nuestra sociedad.
Al final de día como mi brother dice “¿Se manipuló el sistema electrónico del IFE? Eso sí…no lo sé. Conozco a mucha gente que trabaja para esta institución, en la cual tengo plena confianza, pero ninguna que podría tener la capacidad técnica como para detectar un algoritmo como el que se dice que se utilizó.” Pero desde mi pobre punto de vista de 10 años de programador, es casi imposible realizar un algorítmo que te de casi el mismo resultado que el conteo por actas. Es casi imposible pensar que hubo una sitematización para llevar a cabo un FRAUDE. Puedeo creer en irregularidades, en que en algunos lugares inflaron casillas. Pero con todos los medios, la gente, los observadores, los representantes de los partidos, los MILLONES de personas que trabajaron en las elecciones, todavía no puedo creer que haya fraude sistemático realizado por un grupo de ricos y poderosos. Me suena a libro de Benedetti.
Y entre la Muerte del Chivo y el Capitán que tortura ciegamente a Pedro. Los mexicanos nos perdemos en una lucha dolorosa que no dará frutos. Que sólo mermará nuestas vidas y la única institución que creamos con nuestros propios triunfos. Será como los finales de realismo mágico tormentoso y callado.
