Untitled
si alguna vez me pregunté cómo se sentiría ser campesina, creo que hoy obtengo una respuesta.
Todo evoluciona, todo sigue y crece y se desarrolla, y me siento en el ojo del huracán.
Se aproximan los eventos como balas que ni siquiera me despeinan, y me detengo a pensar (en medio del perpetuo espasmo en el que existo) que no hay caminos, no hay puertas, no hay túneles. Hay sólo cuatro paredes, donde extiendo los brazos y alcanzo a tocar los extremos.
Casi me hiperventilo,
Casi hay pánico,
Casi grito,
Casi corro…
Pero no hay puertas, no hay caminos, no hay ruta. No alcanzo a correr, gritar, apanicarme o reaccionar.
Me quedo ahí. En ese cubo aislado, donde no hay viento, ni luz, ni sonido. Donde puedo verme las palmas de las manos hasta memorizarme las líneas.
Sólo yo, y una nube turbia de pensamientos estériles. Deseos, sueños, aspiraciones. Ganas de salir, ganas de que el mundo sea diferente. Ojalás que sólo tapan los poros y me dan comezón.
And breathe… just breathe…