Reflejo
Entre más observo a mi alrededor, más descubro lo mucho que tengo que cambiar en mí.
Vivo entre el desorden, la anarquía, el desarraigo, la falta de identidad, el desapego… la suciedad, el crimen… la frontera en sí.
Vivo entre mexicanos que comen en McDonald’s pero no levantan su charola. Vivo entre americanos que creen que un burrito es comida mexicana. Vivo entre mexicanos que creen que un burrito es alta comida mexicana (y la cobran como tal). Vivo entre gente que no se lava los dientes diario, que no lava su ropa, que no se baña diario, que no sabe hablar ni inglés ni español.
Vivo entre gente confundida, que no sabe ni de dónde es, ni a dónde debería ir, ni para qué sirve un semáforo, ni por qué existen los cruces peatonales. Muchos no distinguen entre consulado mexicano y consulado americano… muchos no distinguen entre visas y pasaportes.
Vivo en un rancho donde todo es escaso y caro, y malo, y escaso, y caro.
Vivo en un lugar donde la norma es casarse a las 20 años y tener hijos de inmediato. Vivo en un lugar donde la primaria es opcional. Vivo rodeada de gente que sólo va de paso, donde no hay adultos jóvenes… o son niños, o son adultos con hijos.
y ahí me veo…
Tengo que ser más ordenada…
Tengo que preocuparme por no olvidar ni el inglés, ni el español
Tengo que encontrar una meta, y rápido, para no quedarme flotando en esta nata pantanosa
Tengo que ser humilde, pero siempre recordando quién soy yo.
Debo recordar siempre que sí hay niveles… hay gente más higiénica que otra, más educada que otra, más comprensiva que otra, con más responsabilidad que otra, con más futuro que otra, y con más visión que otra.
Debo preguntarme diario: ¿Quién soy yo? y diario encontrar una respuesta.
Son tantas cosas, que apenas comienzo a entender por qué debo estar aquí por lo menos tres años.