What happens in Vegas…
Me subí a un avión y volé… rumbo a una promesa de sonrisas y satisfacción. Respiré profundo, con el nervio atorado en la yugular, intentando no reírme ni hablar fuerte. Junto a mí había gente de todas partes, esperando poner sus manos en alguna máquina con suerte, o en algún naipe generoso.
Mi diez de espadas estaba en casa, junto a la foto de Oli. No hubo apuestas esta vez… al menos no en los casinos.
O tal vez sí…
Tal vez en medio de aquellas luces, en esas banquetas, iba una de mis más arriesgadas apuestas. La ruleta giró todo el fin de semana. El domingo regresé a Nogales. No sé bien si gané, o más bien perdí.
La emoción en el transcurso fue genial. Abrir los ojos ante la posibilidad, ante un par de certezas, y un beso…
Sin embargo, what happens in Vegas stays in Vegas… no sé si mi apuesta tiene fecha de caducidad.