Maternidades
Tenía una importante discusión con Emilio acerca de mi futura maternidad. Él decía que tener una familia es parte de la realización personal, y más aún para una mujer. Yo le decía que no estaba de acuerdo completamente, porque los hijos nunca han sido parte de mis planes y no creo que eso afecte mi realización.
Él seguía con argumentos como "en unos años cambiarás de opinión". Yo seguía con argumentos como "no tengo madera de mamá". En algún punto ambos -supongo que por cansancio- cambiamos el tema y comenzamos a platicar sobre mi muy probable (que no segura) partida hacia Nogales.
De pronto, me cayó un veinte muy severo. Tal cual lo comenté con Emilio. "Te das cuenta -le dije super seria- que estoy dispuesta a levantarme a las 3 de la mañana para ir a ayudar a un migrante que no conozco, pero no estoy dispuesta a tener un hijo, porque ése hijo mío (que es mi propia sangre) me va a exigir que me levante a las 3 de la mañana para darle de comer?"
Emilio tal vez no captó en ese momento lo que le estaba diciendo.
Pero sí, así tan absurdo y evidente, tan tonto y tan fácil como suena, así nunca se me había ocurrido. Estoy permitiendo que el SEM decida dónde voy a vivir los próximos 4 años. Y dicha decisión no fue sabia ni pensada… fue un simple sorteo. Nogales será, según parece. Nogales me pedirá disponibilidad 24/7. Implicará dificultades de vida que no puedo esquivar, porque son las necesidades del SEM.
Si trabajo en protección consular, tendré que entregar todo mi tiempo al servicio. Si me llaman a las 3 de la mañana para ir a ayudar a un migrante, tendré que hacerlo. Si me llaman a las 2 de la tarde porque un mexicano fue aprehendido en alguna cárcel local, adiós hora de comida.
En breve: He aceptado regalarle toda mi vida (por los próximos 4 años cuando menos) a un trabajo que es, LITERALMENTE, full time.
Y sin embargo, siempre he dicho que tener hijos no es lo mío, que porque no estaría dispuesta a levantarme a las 3 de la mañana para darle de comer a MI HIJO!. Siempre he creído que me daría pánico saber que de ahí en adelante mi vida será totalmente entregada a cuidar a MI HIJO, y que qué miedo y qué hueva cambiar todos mis planes para dedicarme 24/7 a MI HIJO.
Así, en un instante… tuve que aceptarlo. Tener hijos sigue siendo un proyecto que no busco, ni deseo. Pero si en algún momento de mi vida quedara embarazada, tengo que aceptar que lo tendría.
Tal vez sí tengo madera de mamá. Y no a pesar de mi trabajo, sino más bien, quizás debido a éste.
No cabe duda que el señor actúa de maneras misteriosas.