¡Ésa mi Lic!
El examen fue a las 10 am. Decidí que no intentaría estudiar más, y preferiría confiar en mis conocimientos y en la fortaleza de mis argumentos.
El nervio no se fue, de hecho no se ha ido.
Quisiera poder contarles a detalle lo sucedido, pero temo que si lo hago se perderá la emoción, el significado. Mi asesor fue Saki, y mis sinodales Jesús Velasco y la Emb. Pellicer. Conocen el procedimiento.
Las preguntas no fueron sencillas. Desafiaron tanto mi capacidad de análisis como mi estado de ánimo. Hubieron críticas hacia la parte histórica, aunque felicitaciones por la parte analítica.
Yo me defendí.
En el momento de la deliberación, mis amigos y familiares me abrazaban contentos, porque decían haber presenciado un examen "perro", pero con una defensa firme y segura. (La verdad es que a mí se me estaban cayendo los calzones, pero eso no se veía porque estaba sentada).
Finalmente, el jurado me aprobó, y me otorgó la Mención Honorífica.
Todavía no lo creo. Todavía no lo digiero. El día más importante de mi vida, mi más grande sueño desde que tenía siete años, el objetivo más grande de todas mis acciones… Fue hoy, y culminó superando mis propias expectativas.
Perdón si no puedo contarles qué se siente. Pero mi espíritu yace sorprendido, atónito, sin respirar, boquiabierto y en pausa. He llegado a la meta, mi meta. La que me planteé desde chiquita, la que añoré durante mis 24 años de vida. Cual alpinista en la cima, no siento aún el frío ni la altura ni el cansancio, sólo la sorpresa y magestuosidad del paisaje que recompensa el esfuerzo.
Prometo escribir mucho una vez que mi cerebro registre cualquier sensación.
Por lo pronto, quiero agradecerles una vez más, tal y como lo hice hace algunos posts, por su apoyo como mis lectores. Jesús Velasco comentó que una de las cosas que más disfrutó de mi tesis fue la forma en que estaba escrita. En su opinión, hacía mucho que no leía un trabajo tan bien estructurado y que despertara el interés por su lectura.
Y yo insisto. Nunca he escrito para ser leída, pero ser leída me ha incentivado a escribir más. Sus comentarios y frecuente lectura de mis textos me anima siempre a perfeccionar mi redacción, ortografía y estilo.
Gracias a ustedes, porque a pesar de la distancia geográfica, su cercanía virtual contribuyó también al éxito de mi trabajo.
Les mando un beso a todos