Buscando
Sólo venía pensando en por qué me siento así. Me tocaron todos los semáforos en verde sobre Monterrey, así que llegué a Reforma rapidito. Casi no me dió tiempo de hacer mi reflexión pitera de esquina o de estacionamiento vial. (sí, señores. Durante cinco años he tenido suficientes embotellamientos y frustrantes semáforos persistentemente rojos. He aprendido a canalizar la ira a través de la meditación callejera, que no sirve para nada y sólo crea angustias nocturnas. Es un arte que he logrado perfeccionar a punta de horas pico y estricta impuntualidad).
Me siento así, como olvidada. Como que me dejaron plantada. Y a veces cambio de color y me pongo triste, porque quiero a mi flaco más de lo que le he podido decir o demostrar. Él se merece sólo abrazos y sonrisas, y a mí me ve enferma, en fachas, con la nariz despellejada y roja, sin bañarme, porque no salgo de esta gripa. Me siento una novia chafísima. Me siento una amiga fome. Me siento una estudiante que patalea demasiado, salpica mucha agua, pero no avanza ni un centímetro. Me siento una pobre muchacha pobre, rota y desempleada. Me siento ridícula haciendo una tesis que nadie va a leer y sólo a mí me importa. Me siento cansada…
muy muy muy muy
cansada.
Porque estoy como perdida en un espacio en blanco. Porque no encuentro sentido a quedarme parada a ver si algo me pasa, pero tampoco me queda claro hacia dónde moverme. Así que me vuelvo loca, y me muevo hacia todas direcciones, moviendo piernas, brazos, manos, cabeza… saco la lengua y grito, luego me río, y al final me canso. Respiro, y sigo ahí: en el mismo espacio en blanco.
Es un gran desierto, lleno de silencio, y con poco tiempo. Es un lugar no muy alto, casi toco el techo. Me siento atrapada, claustrofóbica, me quiero ir! Pero no sé a dónde, ni por dónde, ni cómo llegar.
¿estoy más lejos o más cerca de mis sueños? ¿estoy mejor o peor que antes?
A veces creo que cada día me parezco menos a mí misma. La explosiva, la participativa, la optimista, la disciplinada, la obediente, la reflexiva… se ha ido. No sé si de vacaciones o de plano al otro mundo. Ahora veo American Idol y mis neuronas preguntan: ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! … ¡¿Por qué ese tipo es tan grosero, y por qué esa niña es tan ardida?!
Estoy cansada, de tener que tomar decisiones. De darme cuenta de que llegué tarde a unas cosas y demasiado temprano a otras. Me choca que nunca estoy a tiempo….
lo cual me regresa al asunto de los semáforos y mis reflexiones chaquetas. ¿Será que sin tráfico no hay preguntas y se queda sólo la pura angustia?