Nueve de marzo, dosmilcinco
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Sólo tengo ganas de sentarme a tomar un café, frente a una gran ventana.
Ver pasar al mundo entero, suavemente arrastrado por el viento.
Dejar que mis pestañas acaricien lentamente al aire rudo que despeina mis cabellos, y retarlo, respirando muy profundo y exhalando sutilmente.
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Sólo quiero pasar horas observando el universo, los dos metros cuadrados de planeta que caben en mis experiencias…
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Quiero que hables, todo el tiempo, sin esperar que te haga caso. Quiero sentarme a tu lado, mientras hablas y te desahogas, sin tomarte mucho en serio. Mañana me cuentas de qué me platicaste.
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Sólo quiero que estemos ahí, en compañía, sin estorbarnos.
Quiero un café largo, para tomarlo a sorbitos. Que se detenga mi reloj, para culparlo por mi despreocupada decisión de mandar todo al archivo, y pensarlo hasta mañana.
Quiero una coartada, para poder matar al tiempo sin que me atrape la vida.