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July 30, 2005

Viaje intercultural

Filed under: De mis blogs pasados — admin @ 7:07 am
    Mi tío Miguel era invitado en un programa de Nino Canún en el que hablaban de vida extraterrestre. Mi tío era astrónomo, y en esta ocasión tenía que compartir el foro y el tiempo en televisión con Jaime Mausán, ferviente defensor e “investigador” de la vida inteligente extraterrestre.
    Durante el programa, Mausán presentó un video sesenterísimo, en el que presuntamente se mostraban imágenes de “algo” que se movía por debajo del suelo lunar. El señor decía que el video mostrado había sido filmado por la NASA a principios de los 60s, y que mostraba claramente la existencia de vida en la luna.
    Pasando por alto lo escandalosamente ridícula que resulta la afirmación de que Mausán es capaz de mostrar en televisión abierta y de forma impune videos “ultrasecretos” de la NASA, mi tío sólo se mantuvo callado durante la exposición del OVNIfílico. Al final, Canún le pregunta a mi tío cuál era su opinión. Miguel, en su característico tono sarcástico y elegante, se burló del tipo usando un simple dato histórico y científico: En la época que, supuestamente, el video había sido filmado, NASA era capaz de llegar a la luna, pero no de “alunizar”. Efectivamente, los cohetes ya tenían la capacidad de alcanzar al satélite terrestre, pero aún no se lograba sin que el resultado final fuera un choque marca diablo. En consecuencia el video era una farsa de poco presupuesto, imposible e inverosímil para el sentido común. (Como siempre sucede con Mausán, si se me permite agregar.)

Este verano cursé la materia de negociación internacional. Un tema importante en una negociación resulta ser la cultura. El prof. El Sayegh nos dió una clase sobre los muchos aspectos a considerar cuando de cultura se trate. El resultado era una matriz de variables que desalentaba a cualquiera, y en ese ánimo un compañero preguntó: “Y cómo se supone que una persona sepa todo esto acerca de todas las culturas a la hora de negociar?”. El prof. contestó que, en efecto, resultaba complicado y la experiencia era la mejor manera de ir aprendiendo. Sin embargo, como en cualquier profesión, el lenguaje y la lengua del ambiente de los negociadores en el mundo tendía a homologarse; el inglés como lingua franca facilita los procesos de comunicación, y la cultura del “businessman” gringo ha permeado la sub-cultura de la negociación.

Faltando dos minutos para que terminara la clase levanté la mano para hacer una útlima pregunta. (Sí, si lo están pensando están en lo correcto: soy un pain-in-the-ass como alumna) La pregunta era: “¿ En conclusión, y a partir de su propia experiencia, diría usted que con la globalización la cultura se ha vuelto más importante o menos importante?”

Con cierta molestia por lo apresurada que tenía que ser su respuesta, el prof. accedió a responder mi “last-minute question”, y nos dijo que, en su opinión, la cultura era ahora más importante. La razón era que los encuentros interculturales -si bien no son novedosos- se dan ahora en cuestión de horas. Las negociaciones se inician, desarrollan y concluyen en un vuelo Paris-Nueva York. Existen menos oportunidades para la correción de malos entendidos entre culturas, enmendar ofensas o faltas de respesto imprevistas, o simplemente planear cómo abordar un tema con otra perspectiva. Es cada vez más importante, por lo tanto, sensibilizarse a todas las culturas para estar preparado.

Si bien la respuesta fué simplificada y apresurada, me resultó muy interesante. De alguna manera recordé aquél programa de televisión y el video del Sr. Mausán. Tal vez la globalización es un proceso que impulsa los encuentros interculturales como el combustible impulsa a los cohetes. Sin embargo, y a pesar de todos los avances, aún no hemos descubierto una forma para “aterrizar” en la cultura del otro. Los “choques” interculturales son, como tales, cada vez más fuertes y destructores, porque estamos poniendo más combustible y menos empeño en los dispositivos finales.

¿De qué servía a la NASA llegar a la luna si el cohete chocaba contra el suelo lunar y se hacía añicos? ¿De qué nos sirven los medios de comunicación y la revolución del tiempo real, si el proceso de emisión de mensajes no logra entregar ni un sólo mensaje sano y salvo… y por el contrario, los estrella contra la estructura cultural?

Esa tarde salí del salón preguntándome si, en lugar de acelerar los encuentros, no deberíamos preocuparnos por aprender a usar el freno de mano.

Ayer asistí a una reunión muy interesante, con mi amigo Remi, a casa de uno de sus ex-profesores de la carrera. Hans, prof. noruego, impartió la clase de comunicación intercultural a la generación de Remi. Cuando le hice la misma pregunta acerca de la importancia cultural en la globalización, la respuesta me interesó y sorprendió porque, para empezar, abordaba la cuestión no desde la cultura, sino desde la definición de globalización.

Aunque siempre he negado la identidad globalización=americanización, escuchando a Hans me surgió una duda. Si la globalización es el combustible… la etiqueta dice “made in… ¿USA?, ¿Super-Power-land?, ¿Imperialism?”.

Para variar, una pequeña duda me generó una respuesta aún más pequeña y una serie infinita de preguntas que se miran a sí mismas como dos espejos encontrados, y generan aún más laberintos y fractales .

Cuando prendo el televisor y observo al terrorismo islámico en Gran Bretaña, y lo pongo junto al cese al fuego del ERI, me pregunto si la historia no se está comenzando a definir por choques interculturales, tal cual nos advirtió Huntington, más que por el encuentro de discursos o ideas…

Diría la democracia: Vaya lugar para existir, siendo el diálogo la base para el entendimiento, se me ocurre surgir en una torre de Babel.

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