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February 22, 2005

Si con el amor bastara…

Filed under: De mis blogs pasados — Dalya @ 8:14 pm

Si con el amor bastara, la tierra sería redonda, y los blancos blancos, y los negros negros. Todo parecería ser lo mismo, casi igual a lo que vemos. Pero no sería lo mismo. Porque si con el amor bastara, la redondez no sería sinónimo de distancias, ni el color la diferencia. Con el amor sería suficiente para encontrarse .

Hoy me ví en el espejo, después de vestirme de nuevo. Por primera vez me ví diferente, más grande… distinta y con olor a un nuevo añejo.

No va a funcionar, no va a salir de esta caja de sueños y utopías. La razón es simplona, como la realidad misma. Dos seres distantes que nunca coinciden cambian de forma y de espectativas.

Yo cambié. Tú cambiaste.

No tengo la misma edad, ni los mismos sueños. Mi vocabulario es ahora más vulgar, y mis aspiraciones no incluyen una cruz sobre mi cama. Tampoco estoy dispuesta a vestirme de blanco para jurarle a un extraño que te querré hasta que me muera, porque eso es mucho pedirle al tiempo que es terco, y traiciona los planes y las intensiones.

Tampoco tengo la misma energía que alcance para levantarme todos los días cargando tu imagen, porque mi soledad llegó apresurada, pero oportunamente.

Hoy me dí cuenta que somos ceniza, final trasnochado de una historia que ha pasado de moda. Se terminó hace tiempo y nos quedó la nostalgia… si empezamos algo ahora morirá dentro de poco, porque empieza siendo viejo, porque empieza en el mañana, sin presente para ser.

No estoy triste, ni arrepentida. Sólo sorprendida ante mí misma. Quise muchas cosas hoy, hice pocas, ahorré otras, y gané la gran certeza de que mi futuro espera. Lo que he ido construyendo con mis decisiones, y mucho dolor.
Sólo que el dolor da frutos, y no pienso sacrificarlos para comprar más dolor.

En este infinito egoísmo, sólo mi nombre da eco en mi cabeza. El resto no tiene significado, ni apariencia.

Siento decir que hoy no hemos coincidido tampoco, y no por terceros, sino por ser nosotros. El anacronismo se quedó en el medio, y esa puerta, de cual hablaba, se quedó cerrada

y en el tiempo perdimos la llave.
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