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Comenzando por el hecho de que mis neuronas han sido atacadas de manera despiadada por excesiva televisión y alcohol, intento reiniciarme. Tanto vicio… terry, jimador, baseball, people+arts.
Abro los ojos, está oscuro todavía y mis ojos … esos feroces devoradores de imágenes… no pueden pasar tanto tiempo en abstinencia.
Qué difícil es mantenerse lejos de esa caja idiota. Cuando se le ha permitido entrar en la rutina, se acabó hasta el más profundo rincón de intimidad, aquel en el que solías cerrar los ojos y recordar o inventar.
Buscando precisamente ese rincón, en un sincero intento por recuperar mi espacio íntimo y mis ideas… pobres, famélicas, etéreas pero originales y honestas, apareció el terrible fantasma.
Ahora recuerdo por qué empezó todo esto…
El televisor se convirtió en una ventana para huir… olvidar por un momento ese rostro que me miraba todo el tiempo. En la ducha, en el auto, en el salón… siempre mirando mis ojos. ¿Cómo conciliar el sueño con semejante amenaza? El televisor siempre tenía algo para desviar la atención.
La vida es más ligera cuando dura 30 minutos, sin comerciales.
Pero ahí está otra vez. Ese fantasma me sigue mirando, y me sigue aterrando. ¿Cómo llegó aquí, anyway?
Es terrible, su imagen y su frialdad. Pero debo analizarlo, preguntarle… de dónde salió. En mi duda hay una respuesta, en mis silencios hay mucho ruido. Y comprendo, recuerdo. Lugares con poco sentido, personas con poca coherencia, desenlaces con mucha locura y un final… un final de miedo que dejó mi realidad preñada de fantasmas como éste.
Soy torpe para olvidar y deshacerme de las cosas que quiero. Los significados son los únicos inmunes a mi distracción y mala memoria. ¿Y si no logro deshacerme de ellas, pero ellas sí se deshacen de mí? ¿Qué se queda en ese espacio? … violà.
El dolor regresa, poco a poco, desde mis piernas a mi vientre… más intenso en mi pecho, y sin piedad en mi cerebro. Era eso… ese infame espacio en blanco que no deja de dolerme. Televisión, alcohol… soma.
Es todo… hoy me reinicio.
Es todo… hoy termina mi evasión.
Es todo… todo ese dolor se quedará hasta que me haya matado, o bien, fortalecido.
Es todo…