Londres…
Londres es una ciudad muy bonita. Sin embargo, es mucho más grande que Paris, y no tiene el mismo encanto. Uno puede percibir inmediatamente el adelanto industrial del Reino Unido.
El metro es muy raro. Cuando se tiene que cambiar de línea, uno se baja del vagón y debe esperar ahí mismo a otro vagón de la línea que se necesita. No es necesario trasbordar a otra terminal. Puede sonar práctico, pero no lo es. Uno puede esperar hasta 15 minutos para que pase el vagón que necesita. Es como estar esperando al camión.
Caminar en Londres no es buena idea… a menos que se tenga mucha paciencia. Las distancias son enormes, y sólo en el centro el camino tiene atracciones importantes. Si caminan más allá de South Kensington, olvídenlo!!!
Fish and Chips es lo que se debe comer… es lo típico. Si se suben al Original Tour, pueden disfrutar de los camioncitos de dos pisos, del acento inglés y un super descuento para comer Fish & Chips, por sólo 3 libras, en la taberna de Sherlock Holmes.
La gente no es muy bonita (según yo), pero es DEFINITIVAMENTE, el tipo de personas más amable que he conocido en mi vida. Todos son agradables, sonríen, y están dispuestos a ayudar incluso bajo la lluvia. Si Paris se vaciara de parisinos franceses pelados, y la llenaran de ingleses simpáticos, yo me cambiaría hoy mismo de ciudad de residencia.
Pero no podía ser perfecto. El Clima!!! es lo peor que han visto. Sale el sol, y uno se asa… realmente hace mucho calor, y nada de viento. Uno entra a una tienda, tarda 10 minutos, y con eso es suficiente para salir de la tienda en medio de una tormenta. A nosotras nos pasó. Pero lo peor es que, sin importar si llevas paraguas o no, terminas empapado.
Quizás la manera más agradable de pasar poco tiempo en una ciudad tan grande es asistiendo al teatro. Nosotras fuimos a ver “The Lion King”. La producción es espectacular. Para todos aquellos que, como yo, no disfrutan de “la magia de Disney”, les adelanto que los disfraces, los cantos y la escenografía son suficientes para salir satisfecho y alegre de la obra.
Es todo lo que les puedo contar después de pasar un feliz “weekend” en Londres.